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Neoliberalismo y Educación Superior

Revista Nuestro Tiempo, Vol. 19, julio – diciembre 2020, páginas 41-49
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David Quintana1
Manuel Laureano2
1Miembro de la Unidad de Investigación de la Universidad Luterana Salvadoreña (ULS). Maestro en Métodos y Técnicas de Investigación Social. Licenciado en Ciencias de la Educación. Profesor de la cátedra de Metodología de la Investigación y Estadística Social[email protected]
2Coordinador Departamento de Investigación del Centro Cultural Salvadoreño Americano (IENS CCSA). Maestro en Métodos y Técnicas de Investigación Social[email protected]
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Resumen

Este artículo académico busca explicar la influencia que el modelo económico neoliberal genera en la configu-ración de la Educación Superior en El Salvador, debido a que se estima que la oferta académica responde a lineamientos y requisitos neoliberales planteados en las diversas normativas que guían los procesos de creación y diseño de planes y programas de estudio. Considerando, que la influencia del modelo económico afecta de manera directa los procesos de enseñanza, ya que estos se orientan en desarrollar, principalmente, habilidades y destrezas laborales. Situación que conduce a la educación de puestos de trabajo, en detrimento al desarrollo de la persona en sus dimensiones sociales, morales, cognitivas y espirituales que conllevan a formar personas cultas y humanísticas. También, se plantea que existe un predominio del modelo económico neoliberal en el finan-ciamiento y costo de la Educación Superior pública y privada. El apoyo económico por parte del Estado está se orienta en financiar la educación pública, mientras que las IES privadas financian sus operaciones en la venta de los servicios educativos que ofrecen. Finalmente, se describe que en los últimos años se ha fortalecido la relación Educación Superior y sectores productivos, a partir de las necesidades que el mercado demanda.
Palabras clave: Neoliberalismo, Educación Superior, Sector Productivo, Mercado Laboral, Oferta Aca-démica

Neoliberalism and Higher Education

This scholarly paper seeks to explain the neoliberal economic model influence in the configuration of the High-er Education in El Salvador due to the fact that the academic offer is based on the neoliberal guidelines and requirements stated in the different manuals which guide the creation and design processes for new programs of study. In addition, the neoliberal economic model directly affects the teaching processes because they are main-ly oriented to the development labor abilities and skills. In this regard, the teaching processes are aimed at fulfilling the job positions in detriment to the development of the persona’s social, moral, cognitive, and spiritu-al dimensions which lead them to be well-educated and humanistic. Moreover, it is stated that there is a neolib-eral economic model predominance in the funding and cost of public and private Higher Education. The gov-ernment economic support is aimed at finding public education, meanwhile private Higher Education institu-tions obtain their funds mainly from the sale of educational services offered. Lastly, it was described that in the last few years the relationship between Higher Education and productive sectors has strengthen. Since this relationship seeks to match the academic offers to the labor market needs.
Keywords: Neoliberalism, Higher Education, Productive Sector, Labor Market, Academic Offer

Introducción

Con el pasar del tiempo, la relación entre el Modelo Económico Neoliberal y las Instituciones de Educación Superior (IES), parece ser cada vez más armónica e intencionada, dado el propósito de satisfacer intereses fundamentalmente económicos. En este sentido, la tesis que desarrolla el presente artículo académico es que el neoliberalismo condiciona las políticas educativas, oferta académica, financiamiento y vínculo de la Educación Superior con el sector productivo.

Conforme lo anterior, de manera descriptiva y argumentativa se presenta el sustento teórico del artículo, el cual fue organizado en cuatro secciones, siendo estas:1) Influencia del Modelo Económico Neoliberal en la Configuración de la Educación Superior en El Salvador; 2) Adecuación de la Oferta Académica de Educación Superior al Mercado Laboral; 3) Predominio del Modelo Económico Neoliberal en el Financiamiento y Costo de la Educación Superior Pública y Privada y 4) Fortalecimiento de la Relación Educación Superior y Sector Productivo bajo el Modelo Neoliberal. Finalmente, se presenta la conclusión del artículo.

Influencia del Modelo Económico Neoliberal en la Configuración de la Educación Superior en El Salvador

La Educación Superior en El Salvador cuenta con un marco legal y normativo que guían el quehacer educativo en este nivel. Por tanto, es necesario establecer que la configuración de la Educación Superior, con base en sus leyes y reglamentos que la rigen, posee una fuerte orientación en el desarrollo económico y en el desarrollo de habilidades para el trabajo.

En la Ley General de Educación (2005), se plantea que la educación tiene un fuerte énfasis en estimular el desarrollo económico por medio de prácticas educativas que se llevan a cabo. En ese sentido, se retoma lo establecido en uno de los objetivos de la educación nacional, el cual establece que se deben de “equilibrar los planes y programas de estudio sobre la base de la unidad de la ciencia, a fin de lograr una imagen apropiada de la persona humana, en el contexto del desarrollo económico social del país” (Ministerio de Educación de El Salvador, 2005, p. 2). Este objetivo enfatiza que los planes y programas de estudio deben estar enfocados, por una parte, en el desarrollo de la persona humana y, por otra parte, en el desarrollo económico social del país. Este último aspecto, deja entre ver que la educación superior, en este caso, busca, desde sus planteamientos fundamentales, tener un impacto en el desarrollo económico.

No obstante, con el énfasis en el desarrollo económico, la educación pierde su sentido e identidad. Por tanto, es importante reorientar los esfuerzos educativos en relación con lo planteado en los fines de la educación nacional, en los que se persigue lo siguiente:

  1. a) Lograr el desarrollo integral de la personalidad en su dimensión espiritual, moral y social b) Contribuir a la construcción de una sociedad democrática más próspera, justa y humana; c) Inculcar el respeto a los derechos humanos y la observancia de los correspondientes deberes; d) Combatir todo espíritu de intolerancia y de odio; e) Conocer la realidad nacional e identificarse con los valores de la nacionalidad salvadoreña; y f) Propiciar la unidad del pueblo centroamericano (Ley General de Educación, 2005, p. 2).

Lo anterior indica que la educación en todos sus niveles debería de perseguir los ideales planteado en los fines de la educación nacional para lograr la emancipación intelectual, espiritual, moral y social de los salvadoreños como fin último. Sin embargo, bajo los supuestos del modelo neoliberal, la educación tiene una orientación mercantilista. En esa línea, Schultz (1985) citado por Cardona, Montes, Vásquez, Villegas y Brito (2007) afirma que “la educación superior en cualquier sociedad es una actividad especializada y costosa, pero ha contribuido sustancialmente a la productividad de la economía y al bienestar (p. 24). Es decir, la mercantilización de la educación está enfocada en el desarrollo económico, ya que la educación se define como un servicio que se apegue a las necesidades que demandan los sectores productivo y económico. Al respecto, Ornelas  (2009) arguye que “al convertirse la educación superior en un servicio mercantil se conculca como derecho social, es decir, deja de ser un bien público universal para convertirse en un bien privado producido mediante la relación capital-trabajo y ofrecido como mercancía” (p. 90).

Lo anterior conlleva a retomar otro de los objetivos de la educación nacional, el cual establece que la enseñanza debe estar orientada a “sistematizar el dominio de los conocimientos, las habilidades, las destrezas, los hábitos y las actitudes del educando, en función de la eficiencia para el trabajo, como base para elevar la calidad de vida de los salvadoreños” (Ministerio de Educación de El Salvador, 2005, p. 2). Esto indica que la educación nacional ambiciona una fuerza laboral dócil y disciplinada para que los conocimientos, habilidades, destrezas y hábitos que se desarrollen estén en función de la eficiencia laboral. Este planteamiento se acopla a lo expresado por Ojeda y Cabaluz (2011), al enfatizar que “la escuela valora y legitima la cultura de la clase dominante, la inculca y reproduce mediante una acción pedagógica, que es violencia simbólica, puesto que mediante un conjunto de coacciones busca inculcar e imponer una cultura determinada como legítima” (p. 368) para que los educandos desarrollen las competencias que demandan los puestos de trabajo. Al respecto, Andreu (2014) expone que “las diferentes formas de representación de cada país y la visión que tienen las élites económicas de su papel económico en el contexto mundial influyen poderosamente en el modelo educativo del país” (Andreu, 2014, p. 217).

Es evidente que el modelo económico influye en las propuestas y visiones que se persiguen inculcar, a través de la Educación Superior, las cuales son fundamentadas en las necesidades del mercado. Esto inhibe que la propuesta educativa se ajuste a los fines de la educación nacional, ya que la Educación Superior busca certificar por medio de credenciales los conocimientos y habilidades que se requieren en los puestos de trabajo. Esto justifica “la importancia de la educación para el crecimiento económico, subrayando lo determinante de las credenciales educativas en las jerarquías ocupacionales, y su relevancia para la obtención de empleo” (Ojeda & Cabaluz, 2011, p. 364).

En resumen, se puede indicar que existe una influencia del modelo económico neoliberal en la configuración de la Educación Superior del país. Las leyes y normativas redireccionan la propuesta neoliberal en la dinámica de creación de ofertas académicas en las instituciones de Educación Superior. En relación con lo anterior, se presenta lo planteado en el Art. 63 de la Ley General de Educación Superior (2013), en el cual se afirma que “los planes y programas de estudio deberán ser elaborados por cada institución de educación superior, de acuerdo con sus estatutos, y en el caso de las instituciones privadas deberán someterlos a la aprobación del Ministerio de Educación” (p. 25). La elaboración de las propuestas educativas debe estar fundamentadas en los manuales y normativas que ha establecido la Dirección Nacional de Educación Superior (DNES). En la sección siguiente se presentan los requisitos y lineamientos para adecuar la oferta académica a las necesidades del mercado laboral.

Adecuación de la oferta académica de Educación Superior al mercado laboral

En El Salvador, las instituciones de educación superior, privadas y públicas, tienen la autonomía para elaborar los planes y programas de estudios para las diversas carreras que ofrecen. Esta autonomía es relativa, ya que el Ministerio de Educación, a través de la Dirección Nacional de Educación Superior, establece lineamientos específicos para la creación de estos. En el documento “Criterios Básicos para el Diseño, Presentación y Evaluación de Instrumentos Curriculares y otros Documentos Relacionados con el Accionar Académico de las Instituciones de Educación Superior (IES)” (Ministerio de Educación de El Salvador, 2014a), se plantea que las propuestas educativas deben estar fundamentadas en estudios de mercado y que la oferta académica se oriente al desarrollo de competencias laborales.

Uno de los puntos fundamentales que se requieren al momento de presentar alguna propuesta educativa al MINED es el estudio de mercado. Este estudio evidencia que la propuesta cuente con la preferencia de los futuros estudiantes. En ese sentido, los Criterios Básicos para el Diseño, Presentación y Evaluación de Instrumentos Curriculares y otros Documentos Relacionados con el Accionar Académico de las Instituciones de Educación Superior (IES) indica que “para el caso de carreras nuevas, considerar los resultados basados en algún estudio de mercado, proyecciones, pertinencia de la especialidad, análisis de demanda laboral u otros que justifique la necesidad real de la carrera, se deberá presentar evidencia del estudio realizado” (Ministerio de Educación de El Salvador, 2014a, p. 13). Lo anterior, muestra que el estudio de mercado es un aspecto fundamental para que el MINED apruebe la propuesta.

La propuesta académica, además, debe de determinar el perfil profesional que se pretende formar. El cual se divide en dos áreas fundamentales, estas son el área de formación y el área de desempeño. Al plantear el perfil relacionado con el área de desempeño, el MINED establece que el área de desempeño “se refiere al ámbito de desempeño profesional de acuerdo con el perfil de formación, orientado al mercado laboral o emprendedurismo, incluye puestos de trabajo” (Ministerio de Educación de El Salvador, 2014a, p. 13). Se evidencia que las propuestas educativas, desde los lineamientos establecidos, busca preparar a los futuros profesionales para que se inserten al ámbito laboral por lo que las competencias y habilidades que se pretenden desarrollar en los estudiantes deben estar fundamentadas en lo que el mercado solicita.

Para determinar las necesidades que solicita el mercado laboral, las IES deben de realizar un proceso de actualización de los planes y programas de estudio después de haber finalizado el periodo de vigencia. Este proceso establece que “la institución debe garantizar la vigencia, actualización y adecuación académica de los programas, contar con un proceso metodológico para la revisión y actualización de los planes de estudio, la bibliografía y recursos disponibles y promover la participación de la comunidad educativa y sectores productivos relacionados a las carreras” (Ministerio de Educación de El Salvador, 2014b, p. 39). En el proceso de consulta se busca que los sectores productivos, relacionadas con la carrera, proporcionen insumos específicos se lo que esperan de los profesionales que esperan contratar en el futuro. La información recabada da fundamento a la propuesta para que pueda ser validada por los técnicos del MINED que validan la relevancia del plan o programa de estudio para el desarrollo económico.

En relación con las competencias laborales, se debe establecer, de manera clara, las competencias generales y específicas que se van a desarrollar en los futuros profesionales. Para ello, “cada programa académico debe formar competencias genéricas y específicas que permitan a los graduados ingresar al mundo laboral … Debe existir una justificación de cada carrera, que tome en cuenta las necesidades del país, la región, la profesión y los estudiantes” (Ministerio de Educación de El Salvador, 2014b, p. 39).

Por lo tanto, “los procesos de enseñanza/aprendizaje en las escuelas cumplen con preparar a los estudiantes/trabajadores para que puedan integrarse sin conflictos en la estructura jerárquica que define el modelo de relaciones laborales, porque son congruentes con las necesidades de la economía capitalista” (Ojeda & Cabaluz, 2011, pp. 367–368). Al establecer estos requisitos en los lineamientos para la creación de nuevas carreras, se busca que el futuro profesional tenga el perfil académico que los sectores productivos requieren.

Con base en lo planteado en esta sección, se puede evidenciar que la Educación Superior esta fuertemente influenciada por los supuestos del modelo económico neoliberal. Esta influencia ha conllevado a oficializar las necesidades del mercado y de los sectores productivos como fundamento clave para que los nuevos planes y programas de estudios sean aprobados.

Incidencia del Modelo Económico Neoliberal en el Financiamiento y Costo de la Educación Superior Pública y Privada

Como punto de partida es preciso mencionar que el financiamiento y costo de la Educación Superior pública y privada se ve influenciada de manera desigual por la propuesta económica neoliberal. Las desigualdades relacionadas con el financiamiento suelen manifestarse, debido a que el mismo sistema ha excluido al Estado. En esta línea, González y Zamora (2016), arguyen que “en el período 2010-2014, las IES recibieron en promedio de asignación estatal el 3.32% del presupuesto para educación con relación al PIB, donde la institución que absorbió la mayor parte de esas asignaciones presupuestarias fue la Universidad de El Salvador” (p. 38). Lo anterior se confirma con lo expuesto por el MINED (2018), quien señala que el “subsidio total del Estado para IES públicas, en el año 2018 fue de $101,866,764.20” (p. 170). Por lo que, en líneas generales, se puede considerarse que la principal fuente de ingresos en el sector público lo constituye el Estado.

En la lógica del sistema neoliberal, las IES deben generar su propio financiamiento para el desarrollo de sus funciones básicas, situación que se explica en la medida que “las instituciones de Educación Superior privadas se vuelven autofinanciadas [a través] del cobro de aranceles a los estudiantes y otros servicios que ofrecen” (González & Zamora, 2016, p. 39). Bajo esta perspectiva, las IES subsisten en gran medida a partir de su propia producción, es decir, únicamente por la venta de sus servicios educativos, siendo este “el caso de ingresos por matriculas, cuotas, derechos de examen, uso de laboratorios, gastos de graduación, seminarios, talleres, entre otros, que son ofrecidos a la comunidad educativa” (González & Zamora, 2016, p. 37). Un aspecto a considerar, es que con base en la Ley de Educación Superior, estos fondos deben ser utilizados, tanto por las IES, públicas como privadas para el pago de la planta docente, sector administrativo, infraestructura, servicios básicos, entre otros.

En consecuencia, la propuesta neoliberal consiste básicamente en limitar la intervención del Estado y al mismo tiempo maximizar la participación del sector privado en la educación. De esta manera, el modelo neoliberal ha dado la pauta para la creación y propagación de instituciones de Educación Superior privadas que puedan ser financiadas como cualquier otra empresa, a partir de la venta de sus servicios educativos. Evidencia de esta situación es que en la actualidad existen 24 IES, de las cuales, solo una de ellas es pública. Un aspecto a considerar en este análisis es que el sistema neoliberal aparentemente abre oportunidades de acceso a la Educación Superior al tomar en cuenta que, “en el año 2018 se reportó una matrícula de 190,519 estudiantes, de los cuales 176, 268 se inscribieron en universidades, de estas 125,920 en IES privadas y 50,348 en IES públicas” (MINEDUCYT, 2018). Es decir, 7 de cada 10 estudiantes que se matricularon lo hicieron en instituciones privadas. Sin embargo, no todos los jóvenes en El Salvador cuentan con la oportunidad de iniciar estudios universitarios, puesto que este sistema económico imposibilita el acceso a la educación a un porcentaje significativo de jóvenes. Según el Banco Mundial (2019) en El Salvador el 29% de la población vive en situación de pobreza, es decir, con menos de 5 dólares al día, lo cual pone en evidencia las dificultades que se tienen en materia económica para cursar estudios superiores.

Lo anterior indica que el limitado acceso a la Educación Superior, fundamentalmente en IES privadas, constituye una manifestación de las particularidades del sistema neoliberal, en la cual si bien es cierto que existen espacios para estudiar una carrera universitaria también existen restricciones para el acceso de aquellas personas que no cuentan con los recursos necesarios para ingresar a la Educación Superior. Una de estas que aparece a primera vista, resulta ser el costo de la educación, puesto que, “la inversión promedio para completar una carrera de Educación Superior, según datos del MINED, (sin incluir gastos de graduación, transporte, alimentación, y libros, etc) es de $541 por 5 años en la Universidad de El Salvador (UES), y de $3,763 en una universidad privada” (LPG, 2018). De igual manera, el MINEDUCYT (2017), plantea que el “costo promedio anual en carreras universitarias [es] de 829.45 dólares” (p. 29), ya que queda de manifiesto que bajo una perspectiva neoliberal el contar con una alta cantidad de Universidades privadas no constituye garantía alguna de favorecer el acceso, dado el alto costo que implica el ingreso a la educación superior.

Fortalecimiento progresivo de la relación educación superior y sector productivo bajo el modelo neoliberal

Otro elemento de análisis en el presente artículo es que el sistema neoliberal ha favorecido con el paso del tiempo la relación Educación Superior y sector productivo. Esta aseveración se fundamenta que aproximadamente hace 50 años se evidenció que en “la relación educación superior y mercado laboral no [existía] información oficial” (González y Zamora, 2016, p. 43), lo cual no significa que el vacío de información haya sido solo un problema del pasado, dado que este ha perdurado hasta la actualidad, situación que resulta explicable según Salinas (2010) quién considera que “no se dispone de una cultura sistemática de vinculación con todos los actores involucrados” (p. 66) dificultando así la obtención de datos que contribuyan a un riguroso análisis del vínculo entre las IES y las empresas, también, denominadas sector productivo.

En esta línea, un estudio realizado por USAID (2012) confirma las dificultades que aún persisten para el análisis y medición de la relación existente las IES y el sector productivo, sin embargo, los Institutos Tecnológicos si muestran interés por relacionarse con el sector empresarial, según se describe a continuación.

Las universidades no suelen analizar el comportamiento de los mercados laborales vinculándolos a las carreras que ofrecen, de tal manera que sus ofertas de carreras se definen sobre la base de la demanda de los estudiantes, y no en términos de las necesidades del mercado laboral. En el caso de los institutos tecnológicos, los estudios que ofrecen responden en mayor medida a las necesidades del sector productivo local … (p. 53).

Este aparente desinterés en el caso de las Universidades por vincular la Educación Superior con el sector laboral, a primera vista no solo se observa en dichas instituciones, sino que también en el estudiantado al momento de elegir una carrera universitaria, puesto que como lo afirma un estudio realizado por FEDISAL (2013) “las personas no están considerando las exigencias del mercado laboral a la hora de elegir qué carrera estudiar” (p. 11), lo cual comienza a mostrar que en sus inicios  esta conexión entre Universidad y mercado laboral no ha mostrado mayor solidez, sin embargo, en los últimos 20 años, la influencia neoliberal ha avanzado progresivamente, demandando  la necesidad de fortalecer este vínculo, al observar que conforme a los hallazgos de un estudio, se encontró que “solo el 12.9% de empresas encuestadas mantienen alguna relación con Universidades y de estas el 2.5% mantienen convenios formales” (Rivera, Rodríguez, & Navas, 2002, p. 14).

Conforme lo anterior, el alza de estas alianzas entre las IES y el sector productivo continúan fortaleciéndose con diversas Universidades, al tomar por ejemplo el caso siguiente:

Universidades tales como UFG, UTEC, UDB, entre otras, quiénes se han vinculado con el    sector empresarial en los últimos años. Para ello, se han establecido muchos convenios de cooperación con diversas empresas y gremios empresariales que han sido canalizados a       través de la Dirección de Proyección Social y de la Dirección de Egresados y Graduados,  por medio del Programa de Pasantías (Rivera, Rodríguez y Navas, 2002, p. 14).

A partir de lo anterior, debe tenerse claro que estos esfuerzos de conexión entre las IES con el sector productivo no han sido producto de la casualidad, sino propiamente de una conclusión neoliberal en la que se considera según Rivera, Rodríguez y Navas (2002) que “el producto de la Educación Superior no está respondiendo a las necesidades del mercado laboral salvadoreño” (p. 11). Es decir, bajo esta perspectiva las Universidades están produciendo profesionales que en su mayoría no son útiles al ámbito empresarial. En este sentido, el modelo neoliberal sabe que para tener éxito deben analizarse ciertas variables en cada una de las IES, a fin de determinar el grado de compatibilidad y beneficio mutuo, para ello, acorde a Salinas (2010) “el éxito del vínculo Universidad-Empresa está determinado por la capacidad técnica de los recursos humanos, la formación de sus directivos, el tipo de organización, política de formación, política de renovación tecnológica, estrategia de negocios, ámbito de mercado, entre otras” (p. 81). En tal sentido, “el mercado prioriza ciertas áreas donde las empresas requieren de mayor recurso técnico, siendo estas: mercadeo, ventas, informática, investigación y desarrollo” (Rivera, Rodríguez y Navas, 2002, p. 15).

Lo anterior, explica el por qué no todas las IES reciben la misma oportunidad e influencia del modelo liberal, ya que, siguiendo la ideología neoliberal de lo que se trata es de obtener beneficios económicos, conforme lo expone Rivera, Rodríguez y Navas (2002) “la mayoría de empresas buscan interés por comenzar, continuar o ampliar algún vínculo con las Universidades porque consideran que podrían obtener beneficios mutuos con el intercambio de experiencias” (p. 14).

Es importante reconocer que para lograr estos beneficios económicos, el sistema neoliberal utiliza una serie de modelos de vinculación que configuran la relación Universidad-sector productivo. Uno de estos modelos es el denominado “Universidad empresa de Konegen-Grenier, el cual se fundamenta en los siguientes pilares: 1) fomento a la infraestructura científica, 2) cooperación y financiamiento para la investigación, 3) apoyo a estudiantes de pregrado y posgrado, e intervención en el estudio y perfeccionamiento” (UDB, 2013, p. 14). Siendo este uno de los formatos de vinculación utilizados en el contexto salvadoreño. Otro de los modelos más utilizados es aquel donde se realizan acciones concretas “ganar-ganar”, es decir, tanto las Universidades como el sector productivo obtienen beneficios, mediante la participación en programas de pasantías, servicio social, prácticas profesionales, desarrollo conjunto de proyectos de investigación (UDB, 2013). Se asume que a partir de estas experiencias conjuntas se facilita la conexión entre la teoría y la práctica del mundo laboral. Sin embargo, no es de perder de vista que estos formatos de vinculación están orientados desde un enfoque neoliberal, es decir, fortaleciendo fundamentalmente las disciplinas que demanda el mercado laboral, según lo expuesto por Rivera, Rodríguez y Navas (2002), quien considera que en estos intercambios “desarrollo de investigación en conjunto [se promueve] principalmente en el área empresarial y tecnológica, así mismo el desarrollo de prácticas empresariales, pasantías y trabajos de graduación aplicados a realidades empresariales” (p. 16). Esta situación pone al descubierto que por ejemplo áreas como Ciencias Sociales y Humanidades, difícilmente encontrarán un espacio en esta relación Universidad-sector productivo.

Como resultado de la influencia del modelo neoliberal se han desarrollado una serie de conexiones y alianzas entre la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador, MINEDUCYT y ANEP, esto con el propósito de fortalecer la relación Universidad-Empresa, propiciando “una revolución en la estructura económica internacional, orientadas hacia un mayor ambiente de competitividad” (UDB, 2013, p.16). En este contexto, estas alianzas, se encargan de reproducir la ideología neoliberal, puesto que como lo afirma Rivera, Rodríguez y Navas (2002), para lograr este ambiente de competitividad “las Universidades deben permitir la adecuación del pensum de estudios a las necesidades nacionales, regionales y particularmente a las necesidades de las empresas” (p. 19).

Conclusión

Por lo hasta aquí expuesto, se concluye que en el contexto educativo salvadoreño el sistema económico neoliberal genera una incidencia en la Educación Superior, en la medida que condiciona al menos 4 aspectos. En primer lugar, las políticas educativas son fundamentadas a partir de las necesidades del mercado. En segundo lugar, la oferta académica, también sufre esta influencia, al considerar que un aspecto clave para la elaboración y aprobación de los programas de estudio en las Universidades, lo constituye las demandas de capital humano del sector empresarial. En tercer lugar, el costo y financiamiento de la educación tanto en lo público como en lo privado, suele ser diverso, dado que el sistema económico excluye al Estado de toda participación y financiamiento en la Educación primordialmente privada, haciéndola inaccesible para una buena parte de la población. En cuarto lugar, la vinculación de las Universidades con los sectores productivos a fin de lograr competitividad. Para ello, en palabras de Rivera, Rodríguez y Navas (2002), ha sido necesario que “las Universidades [permitan] la adecuación del pensum de estudios a las necesidades nacionales, regionales y particularmente a las necesidades de las empresas” (p. 19).

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Cuenta de Editor

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Cita recomendada en formato APA

Laureano, M. & Quintana, D. (2020). Neoliberalismo y Educación Superior. Revista Nuestro Tiempo,  Vol. 19 (julio-diciembre), pp. 41-49