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Metahistoria o la historia de la historia

Revista Nuestro Tiempo, Vol. 18, enero – junio 2020, páginas 16-29
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Armando Briñis Zambrano
Director del Centro de Investigaciones de la Universidad Luterana Salvadoreña, Catedrático de la Universidad Tecnológica y de la Universidad Evangélica. Doctor en Ciencias Históricas. Grado científico concedido por el Ministerio de Ciencia y Tecnología de la República de Cuba a solicitud de la Universidad de La Habana.[email protected]
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Resumen

La Historia es un proceso contingente y abierto, resultado de la praxis humana y aunque la  posee regularidades estudiadas por diferentes escuelas, especialmente para la concepción materialista de la historia no tiene un final cerrado, ni una dirección unívoca determinada de antemano. Su pasado su presente y su futuro depende del resultado de la lucha de clases, de la objetividad de su enfrentamiento, que es lo esencial para explicar la existencia de estas clases sociales y podríamos decir, hoy, que podemos ir hacia otro sistema o podemos continuar en la barbarie; pero que hay que intentar por lo menos, analizar la historia pasada desde “abajo”, no desde la mirada de los dominadores y supuestos triunfadores, sino desde la rebeldía de los pueblos sometidos y las clases explotadas.

La historia surgió con el fin de conocer los acontecimientos por los que los seres humanos habían pasado. Por tanto, al tener como objeto de estudio un aspecto de la realidad humana, no puede extrañar, ni que tenga un procedimiento para indagarla, es decir, un método, ni que éste sea disímil del que usan disciplinas cuyo objeto es investigar otro aspecto, distinto, de esa misma realidad humana. La historia es un estudio elaborado científicamente cuya finalidad es llegar a conocer al hombre y sus múltiples actividades realizadas en otros tiempos, actividades y creaciones materiales e inmateriales con las que ha cubierto el tiempo y el espacio en la tierra.

Al pasar de los tiempos, muchos historiadores, científicos, filósofos, y hasta estadistas, han intentado manifestar sus ideas frente al quehacer de la investigación histórica, desde puntos de vista positivistas, del llamado materialismo histórico, de la calidad y cantidad y hasta de los tipos de fenómenos humanos, sociales y económicos del hombre en desarrollo. Así se han generado con ellos, algunos tipos de métodos en los cuales se expone el Método Histórico en sí, que tuvo una fuerte influencia en el desarrollo del conocimiento histórico a partir del siglo XIX.

Palabras Clave: método, historia, método histórico.

Metahistory or the history of history

History is a contingent and open process, the result of human praxis and although history has regularities studied by different schools, especially for the materialist conception of history it does not have a closed end, nor a unique direction determined in advance. Its past its present and its future depends on the result of the class struggle, on the objectivity of its confrontation, which is the essential to explain the existence of these social classes and we could say, today, that we can go to another system or we can continue in barbarism; but that one must try at least, to analyze the past history from “below”, not from the eyes of the dominators and supposed winners, but from the rebellion of the subject peoples and the exploited classes.

The story arose in order to know the events that human beings had gone through. Therefore, having as an object of study an aspect of human reality, it cannot be missed, nor that it has a procedure to investigate it, that is, a method, nor that it is dissimilar from that used by disciplines whose object is to investigate another aspect, different from that same human reality. History is a scientifically elaborated study whose purpose is to get to know man and his multiple activities carried out in other times, activities and material and immaterial creations with which he has covered time and space on earth. Over the years, many historians, scientists, philosophers, and even statesmen, have tried to express their ideas against the work of historical research, from positivist points of view, of the so-called historical materialism, of quality and quantity and even of types of human, social and economic phenomena of developing man. Thus they have generated with them, some types of methods in which the Historical Method itself is exposed, which had a strong influence on the development of historical knowledge from the nineteenth century.

Keywords: Method, history, historical method.

Introducción

En ese propio siglo XIX el filósofo alemán Karl Marx, continuó el camino de la dialéctica, considerando que era el único capaz de explicar la presencia de una ley del desarrollo social e histórico, él creía en la dialéctica como un método lógico, apto para explicar una materia de estudio en constante desarrollo y de revelar la necesidad de su desarrollo.

Para Marx la historia del hombre en sociedad no es otra cosa que la relación fundamental hombre-naturaleza-hombre. La Historia nace y se desarrolla a partir de la primera mediación que pone en relación al hombre con la naturaleza y al hombre con los otros hombres: el trabajo. La Historia es, por consiguiente, la historia de la procreación del ser genérico del hombre por el trabajo y por las mediaciones que de éste derivan. Esto no significa que la Historia sólo “narre” el desarrollo de las fuerzas productivas: significa solamente que esas fuerzas productivas son los hechos históricos básicos que constituyen el fundamento de la Historia, quedando sobrentendido que la Historia también incorpora todo lo que deriva de ellas y especialmente todo el proceso cultural del hombre.

Ahora bien, para que la Historia sea real y fiel hay que remontarse al primer acto que el hombre realiza y que le hace diferente del resto de la naturaleza y de los animales: la producción de objetos para la satisfacción de sus necesidades. Ahí comienza la Historia y así continúa. Es verdad que la satisfacción de las primeras necesidades engendró otras, que engendraron a su vez nuevos instrumentos y relaciones de intercambio, etc.; y es verdad también que las relaciones sociales se enriquecen y se transforman con el modo social de producción. Pero en la base siempre se encuentra el hombre.

Preguntas y métodos de investigación históricos.

La historia humana habla, se escribe y analiza los actos de los hombres. Ahora bien, el hombre es, fundamentalmente, un complejo de necesidades que se satisfacen mediante el trabajo productivo. Si la Historia pretende narrar los hechos del hombre haciendo abstracción de ese hecho histórico fundamental, sin relacionarlo a este hecho fundamental, no puede atribuir las causas de los actos humanos a hechos derivados y quizás los no fundamentales.

Existe siempre interacción entre las relaciones sociales y las fuerzas productivas. Estas determinan a aquéllas, que, a su vez, engendran necesidades y nuevos medios para satisfacerlas. Así, un cierto nivel de las fuerzas productivas dio lugar a la relación social de la propiedad privada, que reunió a su vez las condiciones para un nuevo progreso de los medios de producción.

A la vez la filosofía de la historia desde el primer momento que teorizó sobre los métodos propios de su estudio, se ha hecho las siguientes preguntas:

¿Cómo se establecen conexiones causales entre los acontecimientos de la historia? ¿Cuáles son los criterios para evaluar críticamente estas conexiones?

¿Puede proporcionar la historia una guía para entender el presente? ¿Cuáles podrían ser las “lecciones de la historia” para las generaciones futuras?

¿Son los juicios de valor un defecto en los escritos sobre historia? ¿Se debería evitar siempre los términos que contienen juicios de valor, tales como atrocidad, despótico, explotador, héroe, heroína o libertad, o por el contrario la exclusión de los juicios de valor, quitaría sentido a la historia misma?

Todas estas preguntas pueden tener tantas respuestas como posibles métodos de aplicación y a la vez podríamos resumirlas en dos preguntas principales: ¿Por qué debemos estudiar historia? ¿Por qué ocupa o debe ocupar un papel tan fundamental en el sistema educativo moderno?

La mejor respuesta está a nuestro juicio en los siguientes textos de R. G. Collingwood y de Arthur Marwick.

R.G. Collingwood (1880 – 1943), conocido filósofo cuyo interés principal es la historia, en su gran obra “Idea de la historia”, nos dice:  “¿Para qué sirve la historia? la historia es para que los humanos se conozcan a sí mismos, sin que esto signifique un mero conocimiento de sus cualidades personales; sino más bien conocer su naturaleza como persona humana. Conocerse a sí mismo significa primero qué es el hombre; segundo saber qué es ser la clase de persona que se es, y tercero saber qué es ser la persona que usted es; y que nadie puede saber lo que es capaz de hacer hasta que haya probado a realizarlo; la única clave de lo que el hombre puede hacer es lo que ya ha hecho y por tanto lo que es”.

Arthur Marwick (1936 – 2006), que investigó la relación entre la guerra y la sociedad en el siglo XX, y ha descrito la necesidad psicológica que tiene el ser humano de la historia, de este modo afirma:

“A quienes plantean la pregunta “¿para qué sirve la historia?” La respuesta más vigorosa y esclarecedora es sugerir que traten de imaginar cómo sería la vida diaria en una sociedad en la que nadie supiera historia. La imaginación quedaría paralizada porque es sólo mediante el conocimiento de su historia que una sociedad puede conocerse a sí misma. Así como un hombre sin memoria y sin el conocimiento de sí mismo es un hombre a la deriva, una sociedad sin memoria o más correctamente, sin recuerdos – y sin conocimientos de sí misma, sería una sociedad a la deriva”.

A partir de lo antes expuesto podemos considerar que lo histórico está relacionado con el estudio de la trayectoria real de los fenómenos y acontecimientos en el de cursar de una etapa o período. Mientras lo lógico se ocupa de investigar las leyes generales del funcionamiento y desarrollo del fenómeno, estudia su esencia.

Lo histórico y lo lógico se complementan y vinculan mutuamente. Para poder descubrir las leyes fundamentales de los fenómenos, el método lógico debe basarse en los datos que proporciona el método histórico, de manera que no constituya un simple razonamiento especulativo. De igual modo lo histórico no debe limitarse sólo a la simple descripción de los hechos, sino también debe descubrir la lógica objetiva del desarrollo histórico del objeto de investigación.

Este método se refiere a que en la sociedad los diversos problemas o fenómenos no se presentan de manera azarosa; sino que son el resultado de un largo proceso que los origina, motiva o da lugar a su existencia. Esta evolución de otra parte, no es rigurosa o repetitiva de manera similar, sino que va cambiando de acuerdo a determinadas tendencias, variables o expresiones, que ayudan a interpretarlos de una manera secuencial.

La lógica se refiere entonces a aquellos resultados previsibles y lo histórico a la cuestión evolutiva de los fenómenos.

  • Lógico: Existe la relación Causa – Efecto. Relación que podríamos señalar como Causas – Efectos. Quiere decir esto, que una causa puede tener varios efectos y a la vez estos efectos se convierten en causas de otros efectos y así consecutivamente.
  • Histórico: Tiene un Pasado – Presente. Pasado que está relacionado a la relación hombre naturaleza, a la vida del hombre en sociedad con un basamento económico social, a la vez mediación de fenómenos culturales de todo tipo. Pasado relacionado directamente a un presente que no puede ser comprendido en todas sus aristas, sino estudiamos de donde procede, teniendo en cuenta a la vez que las sociedades se articulan o desarticulan generando su propio movimiento interno.

La relación pasado- presente, es en esencia de carácter crítico y no puede ser la simple aspiración de comprender el presente por el pasado, pues los modos de interpretar esta relación han cambiado. Si las ideas de la Ilustración impusieron el pensamiento de un progreso continuo y la visión de una historia lineal, que suponía el paso de escalones inferiores de superiores, hoy los procesos históricos ofrecen a los historiadores la capacidad de tener opciones y a la vez desprenderse de suposiciones de predestinación. Cada hecho que analicemos, cada proceso histórico es interpretado con la carga conceptual, cultural e ideológica que se haya tenido  por cada uno de los historiadores. A la vez  que mantiene una necesidad epistemológica  de una estructuración lógica opuesta a la propuesta de la absoluta negación de todo concepto valorizador o una historia en la cual resulta imposible ubicar siquiera tendencias del desarrollo. Seria adoptar una historia sin caos y sin hechos, alejados de cualquier intento de comprensión global de la sociedad.

Las líneas de la evolución de la ciencia histórica

El motor de la evolución de la historia fue el contacto con las demás ciencias del hombre. La historia aparece también como más abierta, menos rígida y resistente al cambio qué otras disciplinas pero la modalidad y la intensidad del contacto fueron variables.

Hubo por una parte una verdadera importación de técnicas y métodos además de vocabulario y problemáticas con la relación a la economía política a la econometría (con creación de una econometría retrospectiva) a la demografía. Por otra parte la sociología, más bien una parte de la problemática y de la terminología que sus métodos y el estructuralismo lingüístico y antropológico actuó sobre la historia principalmente en el sentido de provocar la reflexión de los historiadores respecto a ciertas nociones fundamentales sin influir en forma directa ninguno en la investigación histórica.

Un cierto número de términos resume lo esencial de la nueva problemática y metodología que la historia vino adoptando en los últimos 40 años: cuantificación, coyuntura, estructura y modelo.

La cuantificación sistemática inaugurada con los estudios de la coyuntura económica a través de series estadísticas (por eso el nombre de Historia Serial) representó un cambio cualitativo, no es solamente a nivel de los métodos y técnicas;  sino también a nivel epistemológico toda concepción de la historia tradicional se derrumbó, pues su objeto el hecho singular dejó de dominar el horizonte del historiador y ha este le interesaba ahora captar las pulsaciones los ciclos de larga y corta duración de la vida económica, sus efectos sociales u otros. La naturaleza misma de la investigación lo obligaba a plantear muy claramente su teoría explicativa y sus hipótesis de trabajo especificando los criterios de selección o elaboración de los datos, el porqué de la elección de este o aquel procedimiento estadístico, mientras los acontecimientos no estaban del todo ausentes en sus preocupaciones, pues para explicar las fluctuaciones coyunturales hay que recurrir a ellos.

Una guerra, por ejemplo, puede tener una gran influencia sobre la coyuntura comercial, pero ya no se trataba de construir la historia saltando de un hecho singular a otro hecho singular. Cuando se trabaja con curvas y series estadísticas en un hecho singular lo que importa es último análisis, mucho más la tendencia, el sentido de la evolución qué tal hecho o tal dato particular. En los países anglosajones la historia económica cuantificada evolucionó en forma y ritmo distintos a los de Francia, aunque con  influencias recíprocas pensamos por ejemplo en las políticas de Hamilton con los historiadores franceses fue en los Estados Unidos donde por primera vez apareció lo que podría llamar tarde en Francia, la economía retrospectiva la New Economic History, que no limita sus ambiciones al estudio de series estadísticas y a lo mejor a la relación entre ellas, sino que intenta explicar retrospectivamente la teoría y los métodos de la ciencia económica y reconstruir así las economías pasadas a través de un sistema de ecuaciones. Se trata de una historia hecha por economistas de profesión no por historiadores.

En Francia una historia cuantitativa análoga aunque mucho menos rica apareció en los años 60 del pasado siglo, especialmente hecha por economistas. La escuela de Jean Marczewski en los Estados Unidos, como en Francia los economistas historiadores que se dedican a la econometría retrospectiva manifiesta un cierto desprecio por lo que a veces llaman la historia económica tradicional escrita por historiadores economistas que no toman en cuenta las técnicas y métodos cuantitativos aplicados primero a la historia económica, luego a la historia demográfica y social, además que tienden a ganar siempre nuevos campos de trabajo. Tales evoluciones facilitada y acelerada por la difusión del uso de las computadoras actualmente intenta, por ejemplo, desarrollar una semántica cuantitativa aplicada a la historia, mientras la noción de estructura apareció con los estudios históricos mucho antes que se desarrollará la antropología estructuralista de Claude Levistrauss.

El marxismo la utilizada desde el siglo XIX, y en la primera mitad del siglo pasado varios historiadores se ocuparon de las estructuras sociales aunque no siempre hayan utilizado explícitamente el término estructura (Jeans Jaures, Georges Lefebvre); pero no cabe duda que el advenimiento del estructuralismo obligó a los historiadores a reflexionar sobre el concepto mismo de estructura siendo por ellos muchas veces con insuficiente rigor las posturas como Antropología histórica, sincronía diacronía, estructura acontecimiento, etcétera.

Estas parecían atrapar todas las atenciones, más se trataba de un debate frecuentemente mal planteado y por lo menos en parte falso en cuanto al fondo. La evolución posterior de la Antropología y de la Historia mostró que muchas de las supuestas incompatibilidades se ligaba al estadio de evolución de una historia todavía no enteramente comprometida en el estudio de las estructuras y de una Antropología que vacilaba en abordar el difícil problema de la génesis y evolución de las estructuras; pero es cierto sin embargo que la preocupación primordial de la historia con la dinámica de la evolución con el tiempo la opone no solamente a la antropología estructural sino también a las otras ciencias sociales. Ciertas divergencias, además vienen de una diferencia de óptica y objeto: El estructuralismo de Levistrauss, se ocupa prioritariamente de las estructuras mentales que son las que más lentamente evolucionan, lo que condujo a la antropología estructural a acentuar la noción de invariancia de las estructuras y los factores externos de la evolución de estas.

Los cambios en la concepción de la historia condujeron pues a superar el acontecimiento a alcanzar y más allá de este las fluctuaciones coyunturales de duraciones variables y en fin el nivel de las estructuras que cambian muy lentamente. Fernand Braudel  fue el historiador que supo percibir y sintetizar las implicaciones de la evolución en cuanto al problema esencial para el historiador del tiempo de la duración al distinguir tres niveles: el nivel de los acontecimientos de la historia episódica que se mueven en el tiempo corto, el nivel intermedio de la historia coyuntural con ritmos más lentos aunque muy variables, en fin el nivel profundo de la historia estructural de la más larga duración las estructuras en el límite de lo móvil y de lo inmóvil que son el movimiento histórico al de sostén y obstáculo de la historia como lo dice Albert Soboul, así la ciencia histórica sin dejar de preocuparse prioritariamente por el cambio del movimiento supo tomar conciencia Igualmente de las persistencias, las supervivencias, las resistencias al cambio y por otra parte los historiadores se dan cuenta de que los varios niveles estructurales presentan ritmos de evolución diferentes debido a la existencia de especie de vacíos en el seno de la estructura global, de las estructuras económicas, que cambia más rápidamente que las sociales y las estructuras mentales más lentamente que todas las otras dos.

En el siglo pasado la noción del modelo se impone en forma creciente a los historiadores, y además de los modelos econométricos de la New Economic History, y de la Historia Cuantitativa francesa hubo intentos interesantes y prometedores de construir modelos que tomen en cuenta la especificidad de los distintos sistemas sociales y económicos, tal es el caso del modelo del sistema feudal polaco que elaboró Wiltod Kula, mientras para Henry Irinaee Marrou  el rasgo más importante de las transformaciones de la ciencia históricas y la tendencia creciente de esta a aprender el pasado del hombre en su totalidad, en una toda complejidad y su entera riqueza al lado de la historia política diplomática y militar cuyo predominio antes era prácticamente absoluto, desarrollándose nuevos y fértiles campos de estudio los cuales se ocupan hasta nuestros días.

A la vanguardia de las investigaciones históricas por sus éxitos resultantes de los progresos interrumpidos de una metodología y una problemática en constante renovación y perfeccionamiento dentro de la Historia Económica, la Historia Demográfica y la Historia social (incluyendo está el estudio de la mentalidades colectivas).

En la actualidad ya no aceptamos una narración histórica cuyo ritmo parezca señalado sólo o principalmente por dinastías, batallas, misteriosos tratados, etc., el cuadro que se percibe luego de un estudio de este tipo nos parece ya demasiado angosto, además de los grandes personajes y los grandes acontecimientos políticos, más que a estos en realidad aspiramos a conocer cada periodo y cada sociedad.

El marco económico social, las pulsaciones de coyuntura,  los movimientos de la población, la vida de las grandes masas y no solamente de los grupos dominantes, los movimientos y las relaciones sociales, psicología colectiva y no solamente la de los personajes históricos. Más aún aspiramos a comprender los mecanismos que explican las concordancias y discordancias existentes entre los distintos niveles de una sociedad dada, queremos tener de esta una imagen tan integrada y global como sea posible del acontecimiento a la estructura, de la corta a la larga duración de lo individual a lo colectivo en todos los planos que consideremos será fácil constatar el proceso de ampliación y profundización se caracteriza a la visión actual de la historia.

La concepción marxista y la historia de América Latina

Muchos estudios y ensayos explicativos sobre la realidad latinoamericana están basados en concepciones marxistas o por lo menos fuertemente influenciado por el materialismo histórico, pongamos por ejemplo los numerosos estudios sobre dependencia y desarrollo.

Estos demuestran a menudo sin embargo un gran desconocimiento de la evolución del pensamiento marxista en los últimos años del siglo XX hasta nuestros días, pues con frecuencia siguen imaginando con toda tranquilidad categorías y esquemas hoy discutido o descartado, ignorando las importantes discusiones teóricas y metodológicas contemporáneas. Claro está que como siempre ocurre en tales evoluciones, las viejas concepciones no desaparecieron del todo a pesar de la revitalización del marxismo en grandes centros culturales y en ciertas regiones, incluso en muchos países de América Latina sigue predominando entre los marxistas la concepción esquemática y supuestamente universal de la evolución de las sociedades heredadas del estalinismo o de las interpretaciones circulacionistas que reflejan la influencia del pensamiento histórico no marxista

Los mecanismos de la dependencia cultural de la que hablamos en el capítulo anterior, actúan igualmente sobre el panorama de los estudios marxistas latinoamericanos provocando un efecto de retraso en la discusión de las tendencias recientes del pensamiento basado en el materialismo histórico; aunque en los últimos años (a raíz de la cuarta Revolución Industrial) se ha dado una gran intensificación de las traducciones al español de textos fundamentales, manteniendo en algunos casos, un análisis del marxismo donde las distorsiones debidas a factores políticos ideológicos en algunos casos se mantienen, y con frecuencia se establece una identificación entre ciertos autores y determinadas corrientes políticas, de tal modo que la crítica a un autor es tomada como un ataque a la línea que lo adoptó como supuesta guía.

Más grave es la fuerte tendencia al ensayismo que todavía prevalece entre los historiadores marxistas latinoamericanos y en efecto es bastante raro encontrar trabajo que sean más que reinterpretaciones a partir de fuentes secundarias y a lo sumo de documentos impresos, mientras el trabajo de investigación histórica de base, con frecuencia se esfuma como si fuese una actividad intelectual de rango inferior o incluso como algo sospechosamente próximo a una escala empirista.

Hay excepciones naturalmente y hay también ensayos útiles y mucho se podría hacer utilizando resultados de investigaciones históricas de otras personas, pero si ello se vuelve una actitud sistemática, si en ningún caso se completa con una actividad personal de investigación de base, puede desarrollarse insuficientemente el necesario espíritu crítico respecto del valor de los datos utilizados y de la documentación que permite establecer los y el por qué, al contrario puede tener un desarrollo exagerado de desenvoltura con relación a tales datos y su manipulación, lo que expresará a través de generalizaciones abusivas, de extrapolaciones que nada justifican. Naturalmente no sólo en América Latina existe tal problema, a veces se trata más simplemente de un conocimiento insuficiente, incluso de los elementos más fundamentales de los periodos históricos a los que hace referencia, lo que por supuesto abre camino a todas las audacias de interpretación, tanto más fáciles de hacer, porque no se apoyan en información realmente importante, ignorando las precauciones más básicas del que hacer histórico, lo cual en ciertos casos habría que recordar la afirmación de Marx y Engels hablando de los resultados más generales extraídos de la consideración del desarrollo histórico de los hombres, mientras estas atracciones por separadas de la historia real carecen de todo valor.

Mencionemos por último, que es común que en los historiadores marxistas se reducen no sólo aplicar, sino hasta tomar conocimiento de método y técnica, por ejemplo de la cuantificación en la historia, confundiéndolos con la aplicación que  ciertas corrientes hacen de tales actitudes que son naturalmente muy desfavorables en el progreso de la investigación, además de permanente justificadas como lo demuestra la obra de historiadores marxistas como Vilar, Soboul, Bouvier, Genovese y otros.

Pasando a los aspectos concretos de la problemática de la historia latinoamericana vista desde un ángulo marxista abordaremos a continuación:

  1. Las distintas opciones teórico-metodológicas de modo de producción y características de la época colonial.
  2. Algunos aspectos que ciertos autores llaman a la transacción neocolonial, o sea tránsito de las formas coloniales al capitalismo dependiente o periférico.

La posición reduccionista o analógica respecto a los modos de producción de la colonia en el seno de este grupo existen, a partir de planeamientos muy diversos y aún reconciliables entre sí, pero con una serie de tomas de posición fundamentales, aunque no siempre explícitas sobre las relativas unidades del punto de vista metodológico.

Existe un número limitado de modo de producción identificados por la mayoría de los autores con aquellos que aparecen de algún modo en la obra de Marx y Engels. Algunos se limitan a los 5 estadios sacramentados durante la década de los años1930, otros agregaran el modo de producción asiático designándolo a veces por términos distintos (Régimen despótico aldeano, tributario, etc.), otros aún transformarán la producción mercantil simple en modo de producción, al mismo nivel que los ya citados y tratan de explicar el esquema de economía natural / economía mercantil / economía capitalista.

Los modos de producción con los números bastante limitados, varían sin embargo ya lo vimos según los autores, son los que caracterizan a la evolución de todas las sociedades humanas y eso se aplica ya sea desde una perspectiva de evolución unilateral (obligatoriedad de la sucesión ordenada de las etapas salvo accidente histórico que permite saltar uno o varios estadios) multilineal (ninguna sucesión obligatoria de etapas), o no lineal (tomando en cuenta los retrocesos y estancamientos de los traslados de los focos de evolución y la constitución de nuevos puntos de partida por la inexistencia de una continuidad geográfica de la evolución).

Finalmente en la definición de modos de producción el elemento esencial lo constituye las relaciones de producción en ciertos casos incluso reducidas a las relaciones de explotación a su vez limitadas, o sólo en tres posibilidades: esclavitud, servidumbre y salario.

Mientras que a las fuerzas productivas se les asigna un papel secundario y marginal,  partiendo de tales posiciones de base, ósea la desconfianza frente a la “inflación del modo de producción” que ocurre actualmente, expresión empleada por el profesor Manfred Kossok, durante la discusión de una ponencia en Roma, en los años 70 del pasado siglo, la creencia que alguna forma del mismo modo de producción o algunos de ellos, son los que se encontrarán tanto en el viejo como en el nuevo mundo y una cierta opinión en cuanto a la definición de los modos de producción y  su dinámica. A partir de lo cual los planteamientos que se hagan pueden surgir líneas muy diversas y apoyarse enfrente de corrientes teóricas por ejemplo: posiciones dogmáticas, seguimiento de principios de manuales como los de Stalin, Konstantinov, Nikitin, Zubritski, Kerov y otros.

Posiciones circulacionistas, estás como los del caso de A. Gunder, (capitalismo= producción para el mercado mundial, feudalismo = economía natural y cerrada o casi cerrada, etc.)

Posiciones althuserianas, los modos de producción como estructura global constituida por tres estructuras regionales, económica, jurídico, política-ideológica,  haciéndose una distinción entre la determinación en última instancia y dominación de los modos de producción como resultado de una casi combinación de las variantes del análisis de las formas del trabajador, medios de producción, no trabajador.

Aunque los avatares y variantes pueden ser numerosas creemos que en lo que más nos interesa aquí, podemos distinguir las grandes subdivisiones de las que hablaremos a continuación.

  1. La vieja polémica ¿feudalismo o esclavismo o capitalismo? No insistiremos mucho en esta problemática puesto que ya le hemos dedicado nuestra atención

Recordemos solamente que la única forma de apoyar la afirmación de carácter capitalista de América Latina desde principios de su historia, es el recurso de concepciones del capitalismo basados en la circulación. Qué es la posición fundamentada en el carácter feudal y o esclavista, viéndose el esclavismo americano como modo de producción idéntico al de la antigüedad clásica de América Latina colonial y supone en la actualidad la coexistencia de restos de una deuda con el capitalismo y tiene su propia partida de teoría de la evolución por etapas preconizada por la III Internacional a partir de 1928, la cual reducía a un mismo modelo de Asia, África y América Latina, en fin, que en algunos casos se trata de aplicar a la vez el concepto circulacionista del capitalismo a España o Portugal el concepto dogmático de feudalismo = servidumbre iberoamericana.

Debemos mencionar aparte la posición de Ernesto Laclau quien propone la distinción entre conceptos de modo de producción y sistema económico.

El sistema capitalista mundial que encuentra su principio regulador en la tasa media de ganancia producida por la interacción entre varias empresas, incluye al nivel de su definición de modos de producción diversos, porque si nuestra las argumentaciones anteriores como correctas, entonces el crecimiento del sistema depende de la acumulación del capital y el nivel de esta tasa depende a su vez de la consolidación y expansión de las relaciones capitalistas de las áreas periféricas.

Gran problema teórico recibe en este caso el haber trasladado el razonamiento del tomo II de El Capital, esquema de producción que amplió el análisis de una economía nacional a otro universo y el análisis de una economía mundial, que consiste en diversos modos de producción, sin que se demuestre la validez del procedimiento al problema de la comprobación empírica.

Esta variante de la cuestión con el capitalismo periférico establecido, manteniendo y expandiendo como factor necesario la relación centro-periferia, dio origen a posiciones como la de Ruy Mauro Marini  basadas en la sobreexplotación de la fuerza de trabajo en Latinoamérica, aparentemente de una gran fragilidad teórica y enorme exigencia en lo que concierne a la comprobación histórica. Creemos que estás posiciones de Marini, en algunos textos de Samir Amin, etc., son necesarias de ser desarrollados a partir de los estudios de Rosa Luxemburgo, cuyas supuestas insuficiencias teóricas son señaladas por algunos críticos.

  1. Combinación en América Latina de modos de producción diferentes (o de rasgos de diversos modos de producción)

También aquí conviene hacer distinciones, en ciertos casos se trata de posiciones empiristas de planteamientos en términos de una mezcla o yuxtaposición mal definida de rasgos estructurales, en nuestro caso tenemos la aplicación del concepto formación económico social de todos modos, que supone cierto número fijo de reducidos de modos de producción posibles y el fracaso de los intentos de reducir en forma simple la evolución de la estructura latinoamericana a las historias europeas, relacionadas a sociedades coloniales de América en una primera fase, pero aún muy recientemente podemos encontrar que en este tipo de estudios se dio a través de un refugio en posiciones empiristas de muy bajo o ningún nivel de teorización así por ejemplo en los pasajes siguientes:

  • El régimen medieval de la colonización conciliaba, en resumen teórico prácticamente, la propiedad feudal y el sistema comunitario.

El modo de producción colonial proyectaba los intereses del mercado capitalista dando paso a dos configuraciones sociales específicas de las sociedades colonizadas: el monopolio de las buenas tierras cuya producción es comercializada por un mercado capitalista, con su corolario el minifundio, como base mínima de subsistencia de la fuerza de trabajo necesaria al funcionamiento de latifundio y la explotación máxima de la fuerza de trabajo autóctona con modalidades variables de esclavitud feudalismo salario.

Para Alberto Passos Guimares, el modo de producción de Brasil colonial era quizás sui generis, ya que reunía elementos de dos régimen económicos, el régimen feudal de la propiedad y el régimen esclavista del trabajo.

De tal forma que entre la mitad del siglo XVIII, coexistieron en América Latina colonial relaciones serviles de producción, relaciones de producción esclavista y relaciones propias de comunidades primitivas establecidas al margen de los territorios colonizados. Esta economía estructuró tres tipos de relaciones de producción coexistentes en una misma formación social determinó una morfología heterogénea en la base económica de la colonia, la superestructura jurídica era trasplantada de la metrópoli a propósito de mantener un régimen de extracción colonial.

Con mucha frecuencia este tipo de análisis parte del supuesto, a veces implícito, de que lo realmente importa es el estudio de la relación colonial de explotación y dominación, de los mecanismos de la extracción del excedente de las colonias, teniendo en cuenta que las maneras de producir en áreas coloniales, no son sino proyecciones de capitalismo metropolitano. Por otra parte, a veces se supone que una especie de unidad estructural de toda América Latina o por lo menos el conjunto de Hispanoamérica lo que es particularmente absurdo; pero viene del énfasis en el  ente colonial o bien se aplica el análisis de sociedades específicas.

En el último pasaje citado más arriba se menciona la formación social; pero se trata de una palabra apenas, no de un concepto puesto que al definirlo sencillamente en términos de una coexistencia de ciertos rasgos de estructurales, se trata de algo  empírico y descriptivo. En otros escritos encontramos sin embargo intentos bastante más serios de utilización del concepto de formación económico social a través del análisis del ordenamiento de una sociedad colonial alrededor del modo de producción dominante. Los dos casos que conocemos se refieren a México y lo esencial del trabajo de Barbosa Ramírez  consiste en mostrar la formación de una estructura compleja que conoce, no sólo las contradicciones nacidas del pacto colonial, sino que pronto se generan las contradicciones nacidas en su seno producto de forma de existencia de la estructura en la que las relaciones feudales básicas, dominan las otras formas de producción y relaciones de propiedad subordinadas o en proceso de aparición.

Otros nos presentan el México colonial como un sistema económico heterogéneo pluri particular, relacionando el despotismo tributario, el feudalismo y un capitalismo embrionario, lo que significa tal sistema es que una misma clase dominante colonial, extensión de la metropolitana, se apropia del producto excedente de ambas estructuras y lo utiliza de acuerdo a las posibilidades y valores vigentes en el Imperio Español de entonces, considerado que un todo de las dos estructuras mencionadas son el despotismo tributario de los indios y el feudal capitalista de los españoles.

Los estudios que mencionamos constituyen un gran paso adelante respecto a los análisis descriptivos y empiristas que anteriormente hablamos y comparten con ellos, la creencia de que un número reducido de modos de producción, que encontramos tanto en la zona mediterránea europea como en América, aunque en realidad son combinaciones de formas de estructura y articulación muy distintas.

  1. La afirmación de la especificidad de modos de producción coloniales.

También en este caso las variantes pueden ser numerosas y debemos advertir que no sólo en América Latina ha surgido la idea de una especificidad de modo de producción colonial.

Los principales postulados teóricos metodológicos de este caso son los siguientes:

  • La historia universal no siempre existió, la historia como historia universal es un resultado, el capitalismo fue el primer modo de producción que se caracterizó por un efecto disolvente sobre los demás modos de producción con los que entró en contacto y se volvió universal, por lo tanto anteriormente al nacimiento del modo de producción capitalista como modo de producción dominante a nivel mundial, lo que tenemos son desarrollos locales y heterogéneos, o sea específicos. Esto es así, a partir de la aceptación de la precedencia lógica de la economía política como ciencia de las condiciones y de la forma en que las diversas sociedades humanas, que han producido cambios y repartido los productos que de manera correspondiente la historia ya provee las bases mismas para que esta pueda existir como ciencia y no supone para nada la aceptación de la universalidad de los modos de producción precapitalistas descubiertos por Marx y Engels a través del estudio de la historia mediterránea europea y muy secundariamente de Asia o del mismo capitalismo antes de su advenimiento como modo de producción dominante a nivel mundial (siglos XVIII-XIX). El desarrollo mediterráneo europeo es apenas una entre muchas y por lo tanto Marx y Engels no nos han dejado una lista exhaustiva de modos de producción posibles.
  • La abstracción en el materialismo histórico es apenas un procedimiento científico, un instrumento metodológico puesto al servicio de la explicación del devenir histórico real y concreto, las fracciones teóricas son apenas una formalización abstracta de aquellas relaciones reales consideradas como las más importantes y de nada vale una comprobación frente a la historia real.
  • Modo de producción es una noción eminente estructural y no influye en la superestructura. Un modo de producción dado no puede ser definido sólo, ni principalmente a partir de las relaciones de producción, menos aún de la explotación a partir de la propiedad. No aceptan que la vinculación dialéctica históricamente dada y específica entre un nivel de una forma de organización definido de las fuerzas productivas y las relaciones de producción que las corresponden en el desarrollo de las fuerzas productivas, determinan en última instancia toda la historia humana que la constituye como base.
  • Los modos de producción coloniales de América producto de un proceso histórico sui generis, no pueden ser reducidos a aquellos modos de producción elaborados en función de la evolución mediterránea europea y supone estudios tanto de la relación colonial como de las estructuras internas de las formaciones económicas sociales y coloniales. Ellos se ubicarán en el nivel teórico distinto del modo de producción como el feudalismo y el capitalismo. Por ejemplo, en la obra de Marx no faltan ejemplos del empleo del concepto de modo de producción en niveles teóricos diferentes y dicho autor admite claramente entre los posibles resultados de un proceso de conquista, la acción recíproca entre los modos de producción que puestos en contactos produjeron algo nuevo, como en una síntesis.

Partiendo de estos principios se hace evidente que el esclavismo colonial por ejemplo, no puede ser identificado con el esclavismo antiguo y responde a un proceso evolutivo muy distinto. No presenta el mismo nivel en forma de organización de las fuerzas productivas que están sometidas a una relación colonial que influye en una estructuración-funcionamiento, donde la presencia de ambos casos de forma de explotación formalmente parecidas, no basta para justificar la pretensión de una identidad del modo de producción de la misma forma de vista en Europa o que se hable de feudalismo apenas porque sea posible comprobar una forma de servidumbre o de capitalismo, ya sea que exista una vinculación con el mercado mundial, ya sea por la presencia de alguna forma de explotación basada en el salario u otras.

Es interesante notar que en América Latina esta posición metodológica con su insistencia en la importancia de la dialéctica interna externa y con especificad latinoamericana, surgió paralelamente a la de los sociólogos de la dependencia, más o menos a partir de la segunda mitad del pasado siglo y respondió según creemos a la análoga insatisfacción frente a los análisis tendientes en mayor o menor medida, a reducir el desarrollo histórico de América Latina a patrones eurocéntricos, incluso considerando como algo marginal atípico con relación al desarrollo histórico europeo y norteamericano.

Tomando como punto de referencia, naturalmente lo que se afirma no es que Latinoamérica sea irreductible a los métodos y conceptos fundamentales del materialismo histórico, sino que la aplicación de dichos métodos y conceptos no tienes por qué dar por sentado que ya conocemos los resultados a que conducirán a través de la extrapolación de hechos, justificando los resultados obtenidos en un ambiente histórico completamente distinto. Por otra parte hay también divergencias teóricas importantes entre la metodología de la dependencia del análisis histórico de los modos de producción colonial, en primer lugar el concepto de capitalismo que se maneja es mucho más Weberíano que Marxista.

Como decíamos anteriormente también entre los que creen en la existencia de modos de producción coloniales y específicos las divergencias pueden ser importantes, así por ejemplo entre los análisis tendientes a demostrar la existencia de un modo de producción dominante en cada formación económico social, que organiza y subordina otros modos de producción y estudios que caracterizan a las formaciones económicas sociales como sólidas, presentando modos de producción principales y no dominante subsidiarios.

  1. Las sociedades iberoamericanas no son formaciones económicas sociales conocidas, tiene una diferencia autónoma

Esa posición constituye apenas una radicalización de algo que muchos autores vienen firmando desde hace mucho tiempo, señalando un conjunto de la metrópoli y las colonias hasta formar un solo sistema económico.

Se parte del supuesto de que el concepto de formación económico social sólo es aplicable a las sociedades cuyo desarrollo responde a una casualidad interna y autónoma, cosa que habría que demostrar como tendencia de conjunto del mundo occidental. Acumulación previa expansión del capitalismo comercial y posteriormente de la Revolución Industrial, parecen sociedades coloniales como simples fracciones de formaciones económico sociales más vastas, mientras las clases dominantes coloniales tenían niveles claros de contradicciones e intereses de luchas de clases en el interior de las colonias de tipo contemplativo, distintos a los que podemos contemplar en Europa de la misma época.

El argumento de la imposición de estudio histórico concreto más allá del formalismo y así adelante además estudios como el de Elizabeth Fox Genovese  relativo al sur de los Estados Unidos y otros autores en Brasil, demuestran que el esclavismo de tipo colonial actuaba en las mencionadas sociedades como modo de producción dominante estructurando al rededor suyo como un conjunto de formación económico social. Finalmente cabría preguntar si en todos los casos históricos que no se limitan a la dependencia colonial y que ciertas sociedades tuvieron su desarrollo determinado, en última instancia por factores externos, habría que negarles el estatus de formaciones económicas sociales.

  1. Problemas de la transición neocolonial

Si dejamos ahora la época colonial para hacer una breve incursión en el siglo XIX latinoamericano veremos que al estudiar los procesos como la abolición de la esclavitud por las formas liberales de trabajo por ejemplo, seremos conducidos a lo que constituye el eje central de la problemática del continente en este periodo, el carácter limitado del paso del capitalismo a los procesos mencionados y muchos otros, significaron la disgregación de estructura del tipo colonial y se dieron en provecho de la base del capitalismo, pero no llevaron al triunfo de las relaciones de producción capitalista típicas. Hace bastante tiempo por cierto que la importancia de esta cuestión ha sido reconocida por muchos estudiosos, pero la respuesta que le dieron ha cambiado positivamente desde las pseudo explicaciones simplistas de los restos feudales. Creemos que el mencionado cambio positivo se dio en tres direcciones:

  1. Uno importante ha sido el cambio de actitud teórica hacia las supervivencias los arcaísmos subsistentes en el seno del capitalismo latinoamericano cómo lo expresa Jean Jacques , las supervivencias no designan los subproductos de la evolución histórica, las impurezas que escapan a su ley, sus escorias designan por el contrario los límites naturales de dicha evolución, tales como se encuentran escritos, lo que implica analizar las distintas herencias coloniales y las modalidades de los distintos procesos de transición colonial poniendo atención a los fenómenos de desigualdad o desproporción del desarrollo y las especificidades de la evolución de las fuerzas productivas y la acumulación del capital en el contexto histórico de América Latina.
  2. El análisis mencionado implica su vez la consideración de la dialéctica interna y externa de las contradicciones así puede explicar cómo en ciertos momentos se da la influencia entre contradicciones internas de los países centrales y las contradicción de las zonas dependientes, contradicciones surgidas por razones propias diferentes de las otras, y cuya vinculación puede explicar los cambios estructurales más importantes ocurridos en las áreas periférica. Cabe recordar que aquí dice Pierre Vilar, acerca de conceptos intermedios como nación, estado guerra y otros, así como su rechazo y el de muchos autores de la teoría de los conceptos globalizantes, considerando que es estéril e impide que el enfoque de las modalidades concretas en que se encarnan las contradicciones fundamentales de la historia real, además tiene razón Vilar de afirmar que dicho conceptos manejados sin cesar, pero apenas pensados son ni más ni menos teóricos, ni más ni menos históricos qué otros, como modo de producción, clases sociales, por ejemplo. Una cosa es por ejemplo criticar nociones como la dependencia o economía de enclave, en cuanto por esta o aquella razón científica parecen ser inadecuadas en el nivel de explicación que les corresponde y otra muy diferente que querer sacrificarla sin que más a medida docena de banalidades sobre el imperialismo, que dejaras en la pura abstracción y no hacen avanzar en lo más mínimo del conocimiento, aunque si cumplen ciertos rituales consagrados.
  3. Entre los instrumentos teóricos utilizados por el análisis de la transacción neocolonial sobresalen dos: la noción de su función o subordinación formal del trabajo al capital que permite enfocar la funcionalidad de rasgos arcaicos en un proceso netamente capitalista, y la idea de que en determinadas circunstancias además de adaptar y modificarse según las necesidades de su desarrollo y condiciones estructuras preexistentes, donde el capitalismo puede también a su vez crear o volver a crear arcaísmos, este último elemento es importante puesto que en reacción contra la tesis simplista estructural o de los restos fetales existió la tendencia de afirmar en otra forma casi tan simplista, la necesidad de los llamados arcaísmos para el mismo desarrollo capitalista en las condiciones latinoamericanas, sin tomar en cuenta el carácter contradictorio y conflictivo de la situación general por un proceso de este tipo, cuando aún sin ninguna duda, el contenido de las relaciones que se forman son percibidas a través de las taxonomías mecánicas o descriptivas.

Avanzando hacía la Historia Total

En este siglo XXI, las investigaciones, estudios y sus resultados nos llevan a considerar que los procesos históricos no están sujetos a relaciones causales inmediatas, sino que lo más objetivo sería considerar que las determinantes son múltiples, alejándonos de las posiciones economicistas y cuantitativistas predominantes en el pasado siglo. La crisis de los determinismos monocausales se hace cada vez más evidentes, porque la riqueza y la complejidad de las situaciones que se analizan por los historiadores, demuestran que son numerosos los factores que pueden determinar de manera mediata o inmediata un sujeto histórico determinado ante situaciones sociales.

Los factores sociales en general, incluidos los culturales, resultan de tanta importancia como los económicos, especialmente en momentos en que se puede estudiar la sociedad por estructuras, separándolas de manera independiente y sin que ello intente separar o negar sus relaciones dialécticas; pero donde el sujeto histórico actúa como deudor de una coyuntura cultural determinada. Esto no implica  que se desconozca el papel básico del modo de producción y reproducción de la vida material y espiritual de los seres humanos, como condición para la existencia de una amplia y riquísima trama social.

De este modo, la determinación de cada proceso histórico solo puede alcanzarse mediante el análisis de los canales por medio de los cuales, las causas más profundas se mediatizan y expresan, teniendo en cuenta la independencia que una vez conformadas; poseen estas  expresiones con relación a los factores económicos.

La historia total puede concebirse, entonces, como punto de partida desde la interdisciplinaridad y la transdisciplinaridad, también como punto de llegada, siempre y cuando, no se tome como de validez absoluta una investigación histórica equis, ni se le atribuya algo así como juez supremo sobre un tema determinado.

Lo que llamamos historia total debemos concebirlo como un horizonte, el objetivo de tratar de entender el funcionamiento global de la sociedad; aunque esto nunca se alcance, puede ser la guía para el historiador de nuestro tiempo en la búsqueda de conocimientos cada vez más amplios, en conocimientos teóricos, metodológicos y prácticos. Es el reto para el pensamiento histórico y la el oficio del historiador, de una ciencia que no deja de avanzar, que se construye, se reconstruye y se vuelve a construir.

Conclusiones

Lo histórico está relacionado con el estudio de la trayectoria real de los fenómenos y acontecimientos en el de cursar de una etapa o período. Está vinculado al conocimiento de las distintas etapas de los objetos en su sucesión cronológica. Para conocer la evolución y desarrollo del objeto o fenómeno de investigación se hace necesario revelar su historia, las etapas principales de su desenvolvimiento y las conexiones históricas fundamentales. Mediante el método histórico se analiza la trayectoria concreta de la teoría, su condicionamiento a los diferentes períodos de la historia.

Lo lógico y lo histórico se complementan y vinculan mutuamente. Para poder descubrir las leyes fundamentales de los fenómenos, el método lógico debe basarse en los datos que proporciona el método histórico, de manera que no constituya un simple razonamiento especulativo. De igual modo lo histórico no debe limitarse sólo a la simple descripción de los hechos, sino también debe descubrir la lógica objetiva del desarrollo histórico del objeto de investigación.

El método histórico y su metodología, comprende el conjunto de técnicas y procedimientos usados por los historiadores para manejar las fuentes primarias y otras evidencias (arqueología, archivística, disciplinas auxiliares de la historia, economía, etc.) para investigar sucesos pasados relevantes para las sociedades humanas. Esa metodología tiene por objeto la elaboración de la historiografía (o producción historiográfica).

La cuestión de la naturaleza del método histórico e, incluso, de la propia posibilidad de su existencia como método científico, se discute por la epistemología (filosofía de la ciencia, metodología de las ciencias sociales) y la filosofía de la historia y, en cierto sentido, por la historiología (o teoría de la historia).

En la actualidad ya no aceptamos una narración histórica cuyo ritmo parezca señalado sólo o principalmente por dinastías batallas, misteriosos tratados etc., el cuadro que se percibe luego de un estudio de este tipo nos parece ya demasiado angosto, además de los grandes personajes y los grandes acontecimientos políticos, más que a estos en realidad aspiramos a conocer cada periodo y cada sociedad.

Bibliografía

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  3. Althuser, Louis. la revolución teórica de Marx, traducción de M. Harnecker, siglo XXI, México 1967, L. Althuser y E. Balibar, para leer El capital, traducción de M. Harnecker, siglo XXI , méxico 1969, L. Althuser , Elements d´autocritique , Hachette , Paris 1974, Nicos Poulantzas.
  4. .S/A. Poder político y clases sociales del Estado capitalista traducción de F.M., Torner, siglo XXI, México 1969, del mismo autor las clases sociales por Venite Centeno (compilador) las clases sociales en América Latina, siglo XXI, México 1973, pp 96-126, del mismo autor Francisco y dictadura, siglo XXI, México 1971, Nicos Hadjinicolau, historia del arte y lucha de clases traducción de Garzón, Siglo XXI, México 1974.
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  9. Sereni, Emilio. “La circolazione etnia e culturale nella steppa eurasiatica le etniche e la nomenclature del cavallo, en estudio storinice n°3, 1967
  10. Canale, Jean Sure. “Las sociedades tradicionales en América Tropical y el concepto del modo de producción asiático, en Bartra (compilador) op  cit  pp 178 – 203 (distinción entre comunidad primitiva y sociedad tribal o tribu patriarcal).
  11. Terray, Emanuel. “Le marxisme devant les societes primitives”. Maspero, Paris 1969.
  12. Willame, Jean Claude. “Recherses sur les modes de production cunegetique et linager, en L homme et la societe”.  Anthopos Paris n° 19 enero -marzo de 1971, pp 101-119 M. Godelier, Horizon. Traducción de Chávez.
  13. Marx y Engels. “La Ideología alemana”. En obras escogidas 3 volúmenes 1. Editorial anagrama Barcelona 1974 sobre todo pp 56-77. Autónoma de Nuevo León: Tipografía de la Viuda de Francisco Díaz de León.

Cuenta de Editor

Referencias Bibliográficas

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  13. Marx y Engels. “La Ideología alemana”. En obras escogidas 3 volúmenes 1. Editorial anagrama Barcelona 1974 sobre todo pp 56-77. Autónoma de Nuevo León: Tipografía de la Viuda de Francisco Díaz de León.

Cita recomendada en formato APA

Briñis Zambrano, A. (2020). Metahistoria o la historia de la historia. Revista Nuestro Tiempo, 18(1), pp. 16-29.