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El Salvador: Inversión en Educación y Tasa de Retorno

Revista Nuestro Tiempo, Vol. 19, julio – diciembre 2020, páginas 50-58
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Ana María Barquero1
Mauricio Manzano2
1Trabaja en el Ministerio de Educación de El Salvador. Con estudios de profesorado en matemática por la Universidad de El Salvador. Licenciada en matemática por la universidad Pedagógica de El Salvador. Master en Políticas y Evaluaciones Educativas por la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, UCA. Estudia Doctorado en Educción en la Universidad Don Bosco. Profesora de matemática en la Universidad de El Salvador y Universidad Pedagógica[email protected]
2Miembro del Centro de Investigaciones científica de la Universidad Luterana Salvadoreña. Estudios de filosofía y letras por la universidad Centroamérica, UCA Nicaragua. Licenciado en Ciencias Religiosas por la Universidad Pontificia Comillas, Madrid, España, Licenciado en teología y Master en Políticas Educativas por la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, UCA, El Salvador. Profesor de Métodos de Investigación Científica[email protected]
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Resumen

La inversión en educación es un tema relevante en las políticas públicas de la mayoría de países. Puesto que al hacerse una inversión eficiente en los indicadores de cobertura y calidad idóneos puede lograrse un cambio óptimo a nivel social e individual en la población. En el caso de El Salvador se sabe que actualmente no se cuentan con estadísticas positivas. Por ejemplo, la posición que obtuvo en el Informe Mundial de Competitivi-dad, donde ocupó el lugar 103 sólo por arriba de países que tienen un PIB invertido en educación mucho menor.
Diversos economistas han determinado que entre más se invierte en educación se pueden obtener mejores salarios. Basándose en las teorías del capital humano, el costo beneficio y la tasa de retorno. Pero a nivel salva-doreño en esta década se ha observado un fenómeno interesante y es que no siempre se mantiene una correla-ción directa entre educación y salario. Debido a que empiezan a intervenir otros factores, como el número de personas que egresan de cada carrera, el género y el lugar de residencia. De ahí la importancia de continuar investigando la Economía de la educación del país para promover políticas educativas idóneas que promuevan la educación.
Palabras clave: Inversión en educación, Capital humano, Tasa de retorno, Costo-beneficio, Economía de la educación.

El Salvador: Investment in Education and Rate of Return

Investing on education is a relevant issue on public politics of most countries. As by efficiently investing on coverage and quality indicators are ideally an optimum change that can be achieve at social and personal level of population. In the case of El Salvador, it currently known that positive statistics are not available. For exam-ple, the position that it got in the world competitiveness report was number 103 only above countries with a PIB that invested in much less education. Various economists have determined that the more that invested on educa-tion better salaries can be obtain. Based on theories of human capital, cost benefit and rate of return. However, at Salvadorians, level in this decade an interesting phenomenon has been observe and it is that there is not always a direct correlation between education and salary. Due to the intervention of other factors like the num-ber of people who graduate from each career, gender and place of residence. Hence the importance of continue researching on economics of education of this country to promote suitable educational policies to improve education.
Keywords: Investment in education, Human capital, Rate of return, Cost-benefit, Economics of education.

1. Introducción

La educación ha cambiado su enfoque conductista, que la concibe como la acción de transmitir conocimientos del profesor al educando. En la actualidad, la educación ha adquirido un modelo constructivista donde se percibe la acción orientativa y modeladora del maestro para desarrollar en el estudiante las competencias cognitivas, habilidades físicas, espirituales, estéticas y éticas que ya posee de manera innata. En esta concepción el educador debe desarrollar una acción provocadora para que el estudiante active todas sus capacidades en función del alcance de las competencias de aprendizaje.

La educación tiene un fin en sí misma y una doble función: personal y social. A nivel individual fomenta las competencias innatas en el estudiantado con miras a que en el futuro pueda desenvolverse en un entorno familiar, laboral, social y cultural exitoso. A nivel social promueve valores como la igualdad y el bien común entre las personas. Por tanto, la educación se reconoce como un derecho humano y social y, por consiguiente, es promovida por los Estados nacionales e internacionales.

Según la UNESCO (2013) la educación contribuye a la población de un país de diversas maneras. Por ejemplo, a las mujeres las dota de autonomía y seguridad para defender sus derechos y ejecutar sus deberes. Además, la educación promueve la tolerancia y el respeto entre los seres humanos, a través de la comprensión de los principios democráticos que todos poseen. También, contribuye a que las personas cuiden más el planeta, dotándolos del conocimiento y la responsabilidad medioambiental que como seres humanos tienen. Asimismo, contribuye a la salud de la población a través del conocimiento necesario para su nutrición e higiene.

En el ámbito teórico y práctico, se sabe que la educación está relacionada con el desarrollo social, productivo y económico de un país. Existen diferentes teorías y perspectivas que han tratado de explicar estas relaciones desde distintos enfoques llegando a conclusiones diversas. El presente artículo expone los conceptos teóricos Capital humano, Tasa de retorno y Costo-beneficio, pues son algunas de las teorías que han definido la relación entre educación y trabajo, desde la perspectiva sistemática de la Economía de la educación, posteriormente se habla de inversión en educación en el caso salvadoreño y se cierra con la conclusión. En este artículo se probará que la inversión en educación produce un crecimiento positivo en la tasa de retorno a nivel individual y social.

2. Marco teórico

2.1 La Inversión en educación

La inversión en educación empezó a ser un tema de interés cuando se planteó que contribuía al desarrollo económico y social de una nación. Es así como la economía empezó a ver más atractivo el fenómeno educativo, partiendo de la teoría del Capital humano. Dado que invertir en educación traía consigo una serie de beneficios tanto a nivel individual como social. Por ende, se determinó que una persona que invierte en su formación, es decir que posee un mayor grado académico es una persona más competitiva, productiva y con mayor capacidad para resolver problemas en su entorno laboral.

Los sectores productivos con el paso del tiempo han vinculado a las personas productivas laboralmente con el desarrollo económico y social del país. Pues, la inversión en educación está orientada a fortalecer el capital humano para crecer económicamente y promover el desarrollo de una sociedad. Invertir en educación también contribuye a incrementar la productividad del trabajo, los ingresos y la posibilidad de aprovechar mejor el conocimiento científico y tecnológico para facilitar los procesos de producción y mejorar el rendimiento laboral. Cumplir con los múltiples fines de la educación depende, en parte, de los recursos disponibles y cómo éstos se distribuyen según sean las necesidades y las prioridades de inversión. (FUSADES, 2011).

Todos los países destinan parte de su Producto Interno Bruto (PIB), es decir parte de los bienes y servicios que producen, en invertir en la educación de sus ciudadanos. Ciertamente, la inversión que los países hacen en educación tiene como fin el crecimiento cultural, el desarrollo personal y económico y la transformación de la sociedad. En consecuencia los Estados que destinan mayores cantidades económicas en educación tienden a ser sociedades con capital humano de mejor calidad y que cuentan con un desarrollo social más exitoso. Por lo anterior se hace necesario un redireccionamiento del sistema financiero del país teniendo como fin la calidad de la educación para alcanzar un mayor desarrollo humano y productivo.

2.2 Teoría del Capital humano: origen y concepto

La teoría del capital humano es la que promovió la educación como un factor que contribuía al desarrollo personal y social de una nación. Según López (2018), el precursor de esta teoría fue Gary Becker quien planteó que la fuerza de trabajo constituía también un capital, el cual se denominó como capital humano. Este capital podría cualificarse en la medida que se formara al individuo. En 1960, el Norteamericano Theodore Schultz, profesor de economía de la universidad de Chicago, incluyó en el crecimiento de los ingresos nacionales las variables trabajo y capacidades de los trabajadores. De esta relación surgió la idea de que educación no es un simple consumo sino una inversión a largo plazo, que producirá una tasa de retorno que se percibirá a través del salario.

Teodore Schultz definió el capital humano como: “Los atributos de la calidad de la población, que son valiosos y pueden ser aumentados mediante inversiones apropiadas” (Citado por González, M, 2012). En la definición de Schultz se observa que él visualiza la educación como un rasgo o característica positiva de la persona,  pero afirma que esos rasgos son adquiridos y cuanto más se invierte en obtenerlos mayor será su calidad. Así, estos atributos que permiten desarrollar el capital humano son precisamente granjeados por la vía de la educación.

La inversión en capital humano se convierte en una inversión en el desarrollo productivo de un país. Pues, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en la actualidad define el capital humano como el conocimiento que los individuos adquieren durante su vida y que usan para producir buenos servicios o ideas en el mercado o fuera de él (citado por Garrido C, 2007). Es decir, que son conocimientos que la persona ha adquirido mediante la educación, incluye también la experiencia y las habilidades desarrolladas, puestas al servicio de la mejora de la producción.

La Teoría del capital humano parte de la base que las personas al pensar en estudiar ponderan el rédito a obtener a través de un mayor salario y lo comparan con los costos (financiero y de oportunidad). La decisión de realizar estudios es una decisión de inversión que es analizada por el beneficiario en términos de la relación costo-beneficio. En este análisis, el costo se mide como el gasto directo educativo más los costos indirectos o de oportunidad de estudiar (escolarizarse). El beneficio de la educación, se mide a partir del diferencial de ingreso obtenido por el individuo en función de los niveles estudiados y grados de escolaridad obtenidos. (Salamanca, L, 2010).

2.3 Teoría de la tasa de retorno

La tasa de retorno es una herramienta financiera, que sirve para la evaluación y toma de decisiones sobre proyectos de inversión, a través de su utilidad, interpretación de resultados, variables utilizadas, cálculos y errores de estimación. El concepto de tasa de retorno fue introducido por Irving Fisher en su libro “The Rate of Interest” y con él hizo una gran contribución a la teoría de productividad marginal. Ejemplificando como una persona puede tener una serie de alternativas de inversión a una tasa de interés constante y según la cantidad que el individuo decida invertir así será la ganancia que puede obtener. Llegando así a concluir que cuando se tiene un número indefinido de opciones, la elección que se haga, arrojará una tasa de retorno sobre el sacrificio igual a la tasa de interés. (Cervini & Garza, 1992)

Al analizar el ámbito educativo desde el punto de vista económico se debe tomar en cuenta que los individuos ven en su educación una inversión, de la cual esperan sacar algunos beneficios. A nivel social, la educación contribuye en gran medida a generar igualdad de oportunidades y participación ciudadana responsable. Lo cual es medible a través de las estadísticas y la tasa de retorno social de un país. Sin embargo, a nivel individual también el cálculo de la tasa de retorno es importante para la toma de mejores decisiones sobre el tiempo y el tipo de estudio que se quiere llevar a cabo.

Una de las propuestas sobre tasa de retorno en educación a nivel individual es la de Jacob Mincer (1962,1974). Según Salamanca (2010), Mincer determinó que la inversión en capital humano influye en la trayectoria del ciclo de vida de la relación ingreso-edad. A través de una función planteó el ingreso real que puede obtener una persona en función de sus años de escolaridad y su experiencia. Es decir, que se puede establecer un cálculo del ingreso real y por tanto la tasa de retorno individual de la educación.

El planteamiento de Mincer se basa en una ecuación de salarios, estableciendo una función de regresión semi logarítmica. En esta función las variables independientes son las que tienen relación con el capital humano (educación y experiencia), donde se pueden agregar otras características personales y laborales y la variable dependiente es el logaritmo natural del ingreso. (Salamanca, 2010)

De la misma manera existe otra ecuación que determina el ingreso por hora de la persona en función de los años de estudio, llamada función de ingresos. Donde se relacionan las variables de ingreso por hora de la persona en relación con el nivel académico alcanzado por el individuo, dicho nivel se mide mediante una variable numérica que representa el tiempo de estudio. Por ejemplo, si han sido 9 años (estudiante de básica), 12 años (bachiller) ,15 años (técnico) o 17 años (Estudiante universitario, graduado o con estudios de post grado). (Salamanca, 2010).

Con los resultados obtenidos de la tasa de retorno se tiene un panorama más real sobre la remuneración económica a obtener según los años de estudio y experiencia. También, se puede reflexionar sobre la importancia que tiene la educación para la productividad y la obtención de mayores recursos. Puesto que se deduce que existe una relación directamente entre estas variables. A mayor nivel educativo la tasa de retorno tiende a ser mayor, logrando de esta manera que el costo-beneficio se equipare. (Castellar & Uribe, 2001)

2.4 Teoría del Costo-beneficio

El análisis costo-beneficio es una herramienta que sirve para evaluar los costos y beneficios que trae consigo invertir en un proyecto. Con el objetivo de tomar decisiones más acertadas sobre la pertinencia de realizar dicho proyecto y la forma. De ahí la importancia de tener claridad sobre estos datos, pues así se podrá conocer los beneficios netos que se pueden obtener de su ejecución.

Cuando se habla de costo-beneficio en educación es necesario también tomar en cuenta el tiempo de inversión. Ya que, según Ortega (2012) a diferencia de otros proyectos de corto y mediano plazo, la educación es un proyecto a largo plazo. Por ende, se requiere que una vez se ha decidido estudiar se haga apostándole al conocimiento de calidad. De igual forma ocurre a nivel social, los beneficios derivados de la cualificación del capital humano se verán en un período superior a los 15 o 20 años. Por lo que, una vez elaboradas las políticas educativas con base a estudios de costo-beneficio deben mantenerse en el tiempo para poder ver el impacto social.

Los costos en educación deben determinarse a nivel institucional, privado y para la sociedad. En primer lugar, se tienen los costos de las instituciones, dentro de ellos se encuentran los gastos en personal, en utilización del capital, en becas y su administración y gastos generales. En segundo lugar, se encuentran los costos para el estudiante, pueden ser gastos de colegiatura, alimentación, transporte adquisición de materiales, etc. Y por último, está el costo para la sociedad, este costo se visualiza a partir del “costo de oportunidad del estudiante”, se refiere al monto que deja de producir en la sociedad cada persona que se dedica a estudiar. (Pierre, 2010).

Tales costos deben ser menores o a lo sumo equipararse con los beneficios que trae la educación. Por ejemplo, a nivel social mediante la mejora en la productividad del país, contribución a la cobertura de las necesidades primarias, aumento del potencial académico y científico y por ende mejora en la calidad de vida de la población. También, a nivel institucional se pueden enumerar beneficios tales como los aumentos en las inversiones, aumento en la producción de bienes y servicios que contribuyen directamente a la comunidad. Por último, se encuentran los beneficios a nivel personal del que se está formando, cuyo beneficio es la remuneración que obtendrá al terminar de estudiar.

3. La inversión en Educación en El Salvador

Las inversiones en educación contribuyen a la mejora de un país es sus aspectos económico, cultural y social. Según Castellar & Uribe (2001), invertir en educación no sólo contribuye de manera individual sino que también social. En aspectos tales como: La disminución de las tasas de fecundidad por el mayor conocimiento que se posee sobre salud sexual y reproductiva, mantenimiento del orden público por el nivel cultural alcanzado, mejoras sustantivas en el estado de salud de la población por la puesta en práctica de los conocimientos nutricionales que posee, mayor acceso a la cultura y a la toma de decisiones responsables como comunidad e individuos.

Invertir en educación trae mayor rentabilidad a toda la población. Por un lado, a nivel individual pues solventa en alguna medida la pobreza, contribuyendo a la igualdad de oportunidades y a la movilidad social, por otro lado, a nivel social, a través de la promoción del bien común y la participación democrática. Algunos econometristas mencionan que la tasa de retorno social puede en algunos casos llegar a ser mayor que la privada, esto tomando en cuenta las externalidades y la relación que existe entre ambas. (Castellar & Uribe, 2001)

Al revisar la teoría del capital humano varios autores coinciden en que existe una fuerte relación entre educación y salarios, considerando a la educación como un activo que genera rentabilidad (Quiteño, 2013). Las personas que optan por estudiar lo hacen en alguna medida porque esperan una retribución del costo en tiempo y dinero invertido, y esa retribución es a través de un sueldo. La persona que incurre en un costo de oportunidad pretende obtener un incremento en su productividad y por ende un mayor salario a largo plazo. Por tanto, lo que se puede analizar de las diferencias salariales en una región no es sólo la productividad de los trabajadores sino también su nivel educativo y el rendimiento del capital humano invertido.

Mincer (1974), lo planteó en su modelo de diferencias compensadas, el cual establece que: cuanto más alto es el nivel educativo tanto mayor será el ingreso laboral. Este modelo asume que cuando los años de vida laboral de una persona son muchos, el incremento porcentual en sus ingresos que se asociará con cada año de formación adicional que ha tenido será igual a la tasa de interés. Por tanto, asume que el coeficiente de los años de escolaridad estima la tasa de retorno de la educación. (Carcache, 2011). Asimismo, al hacer referencia al coeficiente de los años de escolaridad se hace alusión a la inversión hecha por el individuo durante el tiempo que estudió.

Según FUSADES (2011), la eficiencia en inversión pública implica aprovechar los recursos minimizando costos en las áreas prioritarias. Los países que han logrado aumentar su nivel de escolaridad promedio han logrado aumentar también su Producto Interno Bruto (PIB), logrando mejoras aún más sustanciales al añadir una mejora en su calidad educativa. (Rivera, 2008). Por lo que una contribución directa a la economía de un país sería mediante el establecimiento de políticas públicas que en educación permitieran mayor inversión. Tomando en cuenta los recursos disponibles y las áreas en las que se debería invertir prioritariamente para lograr mejoras que influyeran en la cobertura y calidad educativa.

Algunos indicadores que ayudan a medir el nivel de desarrollo laboral que se posee son las estadísticas de Población Económicamente Activa y el porcentaje de pobreza nacional. Según la Dirección General de Estadística y Censos (2018) El Salvador cuenta actualmente con una población total de 6, 581,940 personas, de los cuales 3, 483,307 son hombre y 3, 418,235 mujeres, con una esperanza de vida al nacer de 73 años. En relación al mercado laboral se tienen 2, 960,800 personas económicamente activas (PEA), 1, 756,300 hombres y 1, 204,500 mujeres, con una tasa de alfabetización del 98% en la población de 15 a 24 años, con un nivel de escolaridad de 8.1 grados aprobados y sólo un 13% con nivel universitario. El porcentaje de la población en pobreza nacional en el país es de 33.7%, siendo mayor en el área rural (37.4%) en relación a la urbana (31.2%).

Otros indicadores que muestran el panorama económico del país son la tasa global de participación y el promedio de salarios. La tasa global de participación, según la Dirección General de Estadística y Censos (2017) para el año 2017 en el país fue de 61.9% a nivel nacional, es decir que existen aproximadamente 62 personas ocupadas u ofertando su fuerza de trabajo por cada 100 personas en edad de trabajar. Dicha tasa para el 2012 era aproximadamente de 63.2%, lo cual es otro dato que genera alarma, ya que en 5 años no se han dado mayores cambios cuantitativos en relación con la fuerza de trabajo. En cuanto al promedio de salarios mensuales en el 2017, fue de US$306.66 y se observa una relación directa entre el número de grados aprobados con el salario promedio mensual. Sin embargo, se sigue presentando una desigualdad salarial en relación al género.

Comparar las estadísticas económicas y educativas de El Salvador a nivel internacional es poco alentador. Por ejemplo, en el 2018, El Salvador se posicionó en el puesto 98 del informe mundial de competitividad y en el 2019 se ubicó en el lugar 103 de 141 países. Datos alarmantes sobre todo si se toma en cuenta que los indicadores que se miden en este ranking en relación con educación y competitividad, son: calidad de la educación, tasas de matrícula en todos los niveles, acceso a internet, adopción de TIC, habilidades, entre otras. Encontrándose por arriba sólo de países como Nicaragua y Bolivia y con datos relativamente bajos en relación a los datos promedios para América Latina. (Reporte de Competitividad Global, 2019).

El Salvador sigue presentando problemas en cuanto a cobertura y calidad educativa. Según la Dirección General de Estadística y Censos (2017) 4, 465,173 personas declararon no asistir a la escuela, es decir el 72% del total del segmento poblacional de 4 años o más, siendo el promedio de escolaridad de 6.8 grados. En el 2018, según el Ministerio de Educación de El Salvador (2018), el gasto anual en educación por estudiante a nivel de tercer ciclo fue de US$717.4. Dicho dato no ha sufrido cambios sustanciales desde el 2012. Tampoco ha contribuido para evitar la deserción, siendo en este nivel donde mayor porcentaje de deserción se observa (8.93%), sólo menor que la de primer año de bachillerato que llega al 13%. Lo anterior, se agudiza más al observar los resultados PAES, donde en el 2018 se tuvo que sólo el 21% de la población estudiantil que se sometió a esta prueba obtuvo un nivel superior en Matemática y un 31% en Ciencias Naturales. (Ministerio de Educación de El Salvador, 2018)

Aun cuando se sabe que existe una relación entre inversión en educación y tasa de retorno, en el país no existen investigaciones econométricas recientes que hablen sobre estos fenómenos propios de la Economía Educativa. Al revisar los estudios que existen sobre el tema en El Salvador, según Quiteño (2013), la tasa de retorno en los años 80 y 90 estaba en el rango de 7.6 a 7.9. A principios del nuevo milenio, la tasa de retorno se encontraba alrededor del 8% y según Salamanca (2010), en base a la encuesta de hogares 2007, se estimó que la tasa de retorno para educación en ese año fue del 10%. Evidenciando que a mayor nivel educativo se tenía un mayor crecimiento en ingresos. Lo anterior mantuvo esa tendencia creciente, pues en ese lapso de tiempo se fue observando un incremento relativo. No obstante, en el 2012, según Quiteño (2013) la tasa de retorno bajo a 6.4%.

Si se plantea la relación entre inversión en educación y tasa de retorno es necesario analizar el porcentaje del PIB invertido en la rama de educación (Ver Tabla No. 1). Justamente se observa un aumento del PIB a educación en el primer quinquenio del nuevo milenio (Candray, 2018), que se corresponde con el aumento en la tasa de retorno para esos años. Del 2005 al 2009 aumenta el PIB del país pero no se observa mucha variabilidad en el PIB a educación, aumentando en promedio solo 0.21%, de repente del 2009 al 2010 hay una disminución brusca en el dato pasando de una inversión en educación de 4.3% a 3.73%, que coincide con la disminución en la tasa de retorno de 6.4%, dato presentado por Quiteño (2013). Desde entonces la inversión en educación sufre pequeños aumentos hasta el 2015 pero nunca llega a ser igual a la del 2009. En el 20018 aunque el PIB ha venido aumentando, se observa que el porcentaje invertido en educación ha ido disminuyendo hasta llegar a 3.70.

Tabla 1. Inversión en educación en El Salvador, 2000 al 2020

Dato/Año2000200120022003200420052006
PIB$11,784.93$12,282.53$12,664.19$13,243.89$13,724.81$14,698.00$15,999.89
%MINED/PIB3.04%3.85%3.70%3.52%3.38%3.41%3.29%
Dato/Año2007200820092010201120122013
PIB$17,011.75$17,986.89$17,601.62$18,447.92$20,283.78$21,386.15$21,977.40
%MINED/PIB3.38%3.52%4.30%3.73%3.77%3.85%3.91%
Dato/Año2014201520162017201820192020
PIB$22,585.84$23,166.03$23,912.23$24,805.44$25,425.58$1,000.631,039.7
%MINED/PIB3.87%4.00%3.94%3.85%3.70%3.72%3.75%

 

En esta década, hay otros factores aparte de la inversión hecha a educación que está influyendo en la tasa de retorno de El Salvador. Algunos de los que menciona Quiteño (2013) son: En primer lugar, el número de años de estudio promedio de la población puede haber aumentado lo que genera mayor competitividad y menor rentabilidad en educación. En segundo lugar, se puede deber al hecho que hay carreras donde hay sobre oferta de profesionales generando que el mercado laboral no alcance a absorberlos. Por último, el promedio de los salarios reales ha disminuido.  También se observan variantes en la tasa de retorno relacionadas con el género y la zona o área de residencia.

De lo anterior, la importancia que se invierta en el capital humano pero tomando como base estudios econométricos en educación para hacer inversiones pertinentes. Pues si la tasa de retorno en el país se mantiene baja o sigue decreciendo, esto generará el decrecimiento del número de personas que opten por invertir en su educación. Según el Informe de Desarrollo Humano (2010), en términos de cobertura, los más pobres tienen menos posibilidades de estudiar y por ende de aumentar su capital humano, acrecentándose las brechas de desigualdad entre los grupos poblacionales rurales y urbanos. Lo anterior, afecta no sólo la economía de El Salvador en términos de desarrollo sino también a nivel social, contribuyendo al aumento de la desigualdad y movilidad social.

4. Conclusión

En síntesis la inversión en educación genera un crecimiento positivo en la tasa de retorno a nivel individual. Por lo que es un tema fundamental que debería ser abordado con mayor seriedad y precisión al momento de tomar decisiones sobre inversiones en educación. A nivel de Educación Básica y Bachillerato sería importante que en el currículo de asignaturas como Estudios Sociales, Matemática y Educación para la Vida se enseñara a los estudiantes temas relacionados con Economía. Por ejemplo, cómo elaborar presupuestos u obtener la tasa de retorno de una inversión, para que aprendieran a tomar decisiones basados en información objetiva. También, para que el estudiantado reflexionara sobre la diferencia que pueden hacer en la sociedad,  si estudian, como ciudadanos responsables y consecuentes.

A nivel social, la inversión en educación también influye en el crecimiento positivo de la tasa de retorno del país. Por tanto, es necesario que el Estado empiece a invertir en educación de manera pertinente. Deben realizarse evaluaciones sobre calidad y tipo de fuerza de trabajo que sale al mercado laboral. De manera que se ofrezcan oportunidades educativas y mecanismos de incentivo en aquellas carreras que casi no gradúan profesionales, sobre todo las relacionadas a Ciencia y tecnología. Se debe promocionar la educación superior a través de orientaciones vocacionales y la creación de becas para los jóvenes. También, valorando que los recursos con los que se cuenta son escasos, se debe priorizar a las poblaciones más vulnerables y los centros escolares más alejados de la capital. Pues son dichos centros los que necesitan más apoyo por contar con pocos recursos y estar ubicados en zonas de pobreza extrema. Respondiendo así a las prioridades y metas educativas de la población, en función del bien común y la igualdad de oportunidades.

Referencias bibliográficas

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  15. Salamanca, Laura. (2010). Estimación de la tasa de retorno a la educación. FEDISAL, El Salvador.
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Cita recomendada en formato APA

Barquero, A. M. & Manzano, M (2020). El Salvador: Inversión en Educación y Tasa de Retorno. Revista Nuestro Tiempo,  Vol. 19 (julio-diciembre), pp. 50-58